En los últimos meses se consolidó la tendencia que surgió desde la disputa entre los clanes Funes y Caminos.


A pocas horas de que comenzara el último día de 2018, un chico de 17 años y un hombre de 31 quedaron a merced de delincuentes armados y fueron asesinados en el barrio Empalme Graneros. El doble crimen fue el último reportado este lunes por la Justicia al cierre del primer año con una suba en la cantidad de homicidios en Rosario desde 2013.

Aunque todavía no se publicaron los datos definitivos por parte del Ministerio Público de la Acusación (MPA), tanto el gobernador Miguel Lifschitz como la ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich admitieron el incremento en comparación con los 162 casos registrados durante 2017. A pesar de que meses atrás el fiscal general Jorge Baclini consideró que la ciudad y su zona sufrieron un “pequeño rebrote”, el recuento provisorio sobre información oficial da cuenta de 196 víctimas fatales y una suba de casi el 21%.

El balance negativo contrasta a su vez con la mirada positiva de las autoridades en torno al avance de las causas sobre delitos complejos y las bandas que los cometen. Bullrich consideró que el resultado de los trabajos para prevenir asesinatos fue “peor” este año y adelantó que tomarán medidas en el marco del comando unificado con las fuerzas provinciales para revertir la situación.

En el relevamiento sobre los episodios confirmados por la Justicia se destaca lo ocurrido en abril, cuando por primera vez desde 2014 hubo un homicidio por día en el departamento Rosario. Entre mayo y julio los números mejoraron significativamente, pero desde agosto la comparación mes a mes reflejó un crecimiento acumulado con un pico de al menos 19 hechos en noviembre.

Si se toma como referencia la última tasa de homicidios de Argentina conocida sobre datos de 2017, Rosario triplica dicho indicador en el cierre de un año que empezó de la peor manera por la disputa entre los clanes Funes y Caminos. En paralelo, la Provincia sostuvo que los momentos más violentos fueron posteriores y vinculados al juicio a “Los Monos”. Dentro de ese análisis, Lifschitz puso sobre la mesa por primera vez los nombres de Esteban Alvarado y Walter “Dulce” Abregú como líderes prófugos de otras bandas narco que pisan fuerte en la ciudad y a las que la Casa Gris pretende golpear definitivamente como parte de su política de seguridad para 2019.

Fotografía: Juan José García.






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