El joven apareció con signos de asfixia en una celda de aislamiento y falleció luego en el hospital. Su familia intenta saber si recibía correctamente su tratamiento.


La Asesoría de Menores de los Tribunales presentó un recurso de hábeas corpus correctivo y colectivo ante la jueza María del Carmen Musa, por la seguridad de todos los adolescentes alojados en el ex Instituto de Rehabilitación al Adolescente (IRAR). El planteo se realizó después de la aparición de un adolescente con signos de asfixia dentro de una celda de aislamiento.

Quienes demandan explicaciones son los familiares del Juan Manuel Sosa, chico de 16 años que estaba internado en la institución desde el mes de julio y que hace una semana fue hallado ahorcado dentro de la estrecha habitación que ocupaba. Murió dos días después de ser trasladado al hospital y se sospecha que se ahorcó con un sábana.

Los allegados del joven manifestaron tener muchas dudas sobre el tratamiento al que Juan Manuel era sometido. El adolescente había reclamado acercamiento y contacto familiar que todos viven en venado Tuerto y no tenían dinero para viajar a Rosario.

Puntualmente los asesores de Menores Daniel Papalardo, Claudia Boloniel y María Gabriela Román presentaron un recurso de hábeas corpus, con el eje en una “probable negligencia, imprudencia y no cumplimiento de estándares internacionales en materia de alojamiento de jóvenes menores de 18 años, en lugares de encierro”.

La tarde del 24 de octubre hubo una pelea de tres jóvenes contra uno, en el sector 4, entre quienes estaba Juan Manuel. Esa noche los llevaron al sector de ingreso donde hay celdas de aislamiento. El chico fue hallado síntomas de asfixia a la mañana siguiente y en el instituto al parecer no había un médico, algo que se había establecido en el último hábeas corpus.

Lo trasladaron al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (HECA), donde sobrevivió apenas dos días. Allí, se le dijo a la madre que tenía un “paquete de pastillas”. La escueta información oficial fue que a Juan Manuel lo “encontraron” colgado dentro de una celda y se negó la ingesta.

La autopsia confirmó una “muerte por asfixia mecánica producida por ahorcamiento”. Además, el informe reveló la presencia de signos “de déficit alimentario”. Ahora, restan los análisis toxicológicos para aclarar la versión sobre una supuesta ingesta de psicofármacos. De ser así, la familia quiere saber cómo le llegaron y si eran parte del tratamiento.

En la misma institución desde 2007 hubo otras cuatro muertes similares a la de Juan Manuel






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