El dirigente santafesino había confesado ser testaferro de Julio Grondona tras una condena a 19 años de prisión.


En 2008 le vendió a Rosario Central el predio que la Academia tiene en Arroyo Seco. Para entonces ya había recibido allí la visita del entonces presidente del Barcelona como parte de un ambicioso convenio que nunca se materializó. Años después de haber sido condenado por contrabandear droga, este domingo falleció Patricio Gorosito.

En una entrevista con La Nación, el santafesino de 67 años había admitido que durante la década pasada había sido testaferro de Julio Grondona. “Trabajé para él, le llevaba jugadores a Arsenal. Incluso el Club Real Arroyo Seco era de él. Cuando lo vendí en 16 millones de dólares, la plata se la llevó él y yo me quedé con algo“, recordó.

Laporta estuvo en Arroyo Seco el 4 de octubre de 2006. (EFE)

En 2006, el dirigente había recibido en la localidad cercana a Rosario al catalán Joan Laporta, por entonces titular del Barza. La postal de ambos sonriendo junto al intendente Pedro Spina mientras plantaban un árbol para anunciar la creación de un centro educativo y deportivo recorrió el mundo con la promesa de ser el semillero de los sucesores de Lionel Messi. La iniciativa no pasó del reparto de casacas blaugrana y la colocación de un cartel con la promesa vacía cerca del acceso a la autopista a Buenos Aires.

 En 2012 Gorosito fue detenido en España y, si bien las sospechas sobre sus negocios ilícitos eran moneda corriente a nivel local, su fama se disparó a partir del inicio de la causa conocida como “Carbón Blanco” y la estrecha relación con el titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

La maniobra en la que el fundador del Real Arroyo Seco estaba involucrado como jefe organizador junto al abogado Carlos Salvatore consistía en transportar cocaína camuflada como carbón vegetal fraccionado por una empresa afincada en Quitilipi, Chaco. El decomiso que abrió la puerta para la resonante causa federal consistía en tres cargamentos con más de mil kilos de droga destinados a Portugal, uno de los cuales no llegó a cruzar el charco y fue detenido en Buenos Aires.

De la investigación surgió que Lisboa había aparecido en el mapa como una alternativa para mantener la provisión a España durante siete años. Lejos del alcance de la mano de Don Julio, Gorosito fue condenado en 2015 a 19 años de prisión y dos meses más tarde le concedieron arresto domiciliario en la ciudad donde supo amasar su poder tanto dentro como fuera de la cancha.






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