Según los propios comerciantes los principales motivos están relacionados con la caída en las ventas, los tarifazos y altos alquileres.


La situación económica del país que derivó en la caída de las ventas, la suba de alquileres y unas tarifas que están por las nubes repercutieron notablemente en el comercio local, que atraviesa una crisis desde hace tiempo. En poco más de un año aumentaron un 62 por ciento los locales vacíos. En este mes ya llegan a 3.529, cuatro veces más que en el mismo mes de 2015. También aumentó el tiempo de ociosidad.

Los datos surgen de un relevamiento anual (semestral en 2017) de los locales desocupados en la ciudad que el Centro de Estudios Metropolitanos de la Concejalía Popular realiza desde 2014 y que fue difundido por La Capital este domingo.

La crisis se empezó a sentir a partir del 2016 cuando los comercios vacíos subieron a 1.562, en abril del 2017 treparon hasta 2.174 y en diciembre de ese mismo año volvieron a subir hasta 2.769. Finalmente, entre diciembre pasado y lo que va de junio otros 760 locales se sumaron al listado de los desocupados, lo que representa un 27,5 por ciento más.

Según Nire Roldán, presidente del centro de estudios de la Concejalía Popular, la situación es “preocupante” y que se advierte “un pronunciado vaciamiento de galerías y centros comerciales, donde se aprecia una movilidad de aquellos que no cierran a sitios más pequeños o más distantes”.

Por su parte, el coordinador del Consejo Asesor de Defensa de la Vivienda, Inquilinos y Pymes de la Oficina Municipal del Consumidor, Ariel D’Orazio, atribuye la creciente rescisión de contratos de alquiler de inmuebles, tanto residenciales como comerciales, sintéticamente a la “imposibilidad” de abonarlos.

Con paritarias a la baja, pérdida de empleos (formales e informales), creciente inflación, caída en las ventas, tarifazos que no encuentran techo y costos de alquiler que no se frenan, D’Orazio admite que cada vez más gente que ya no puede afrontar un alquiler consulta por rescisiones contractuales.

Según cuenta, los nuevos contratos se firman por montos de entre un 30 y un 40 por ciento por encima del año pasado, con la misma indexación para el 2019. “Y eso hace que muchos comerciantes que ni siquiera saben si van a poder continuar con su actividad el año que viene directamente desocupen los locales”, arriesga el funcionario.

A la hora de explicar lo que sucede, Roldán dijo que está vinculado a “los escalonamientos de precios de los contratos de locación, los precios abusivos en relación a la actividad, la fuerte caída del consumo y el ahogo económico generado por el valor de las tarifas de gas y luz”.

Con respecto a los sectores más afectados el presidente del centro de estudios de la Concejalía Popular manifestó que el macrocentro y el área central fueron los sectores con más caídas. En tanto, en los corredores comerciales de zona sur se mantiene una “baja promedio” y se sostiene una ocupación “bastante aceptable” en los de Empalme Graneros y Ayacucho-Saladillo-Las Flores.

También hay otro dato y que tiene que ver con el tiempo de ociosidad de los locales. En ese sentido, el presidente de la Cámara de Inmobiliarias de Rosario (Cadeiros), José Elena, señaló que “en abril ese tiempo promedio pasó a ser de 90/120 días cuando antes era de 60/90”.

“Con la suba de costos fijos y la baja en las ventas (Came registró en mayo una caída interanual de casi el 5 por ciento, ver aparte), sin contar problemas crónicos como infraestructura e inseguridad, la actividad enfrenta un combo muy complejo”, sentenció.

Elena remarcó que con la corrida cambiaria, devaluación e inflación doméstica aún no toca techo, Elena advierte que “la foto podría ser mucho más pesimista”.






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