Testigos los señalan en el lugar del supuesto ataque al exjefe y los vinculan a la desaparición del bolso.


La investigación por el supuesto ataque al ex jefe de la Delegación Santa Fe de la Policía Federal (PFA), Mariano Valdés, sumó a tres oficiales apartados del cargos.

El Ministerio de Seguridad de la Nación dispuso el pase a disponibilidad de Rolando Aldo Martín Ábalos, jefe de la Delegación San Nicolás; del oficial Marcos Andrés Medina, numerario de la Delegación Santa Fe; y del oficial Víctor Domenech, de la División Inteligencia Criminal de Santa Fe capital.

Según el expediente abierto por la balacera, Ábalos y Domenech llegaron a la estación de servicios “Las Mellizas”, en jurisdicción de Fighiera, junto al subcomisario Higinio Bellaggio momentos después de que Valdés buscara auxilio tras ser herido. En principio Medina no está mencionado en la causa Valdés, aunque trabajó con jefe de la Delegación San Nicolás.

Mientras tanto, Valdés y su segundo al mando continúan en prisión preventiva luego de ser imputados. La jueza Mariso Usandizaga aseguró que “antes y después del ataque hay elementos que derrumban la versión” que dio el principal acusado sobre “cómo sucedieron los hechos”.

El excomisario fue baleado la noche del 9 de septiembre cuando viajaba en un auto junto a la suboficial Roxana González, en la autopista Buenos Aires-Rosario a la altura de la localidad de Villa Constitución.

El comisario declaró que el ataque a balazos, que le produjo dos heridas, se trató de “un robo al voleo”, pero fue imputado por su presunta intención de desviar la investigación mediante un testimonio falso y borrando pruebas.

Por delitos similares también fue acusado y detenido el segundo en la PFA de Santa Fe, señalado por llevarse un bolso del auto de Valdés que una semana después fue secuestrado en una allanamiento en la delegación local de la fuerza de seguridad federal.

“Surgen dos versiones de los hechos, y las pruebas colectadas apoyan los dichos de González”, sostuvo Usandizaga.

Según la investigación, la suboficial declaró en un primer momento en sintonía con los dichos de su jefe Valdés, acerca de que una camioneta negra o gris paró delante del auto que conducía el comisario, tres personas bajaron encapuchadas y les dispararon.

Sin embargo, luego dijo ante los fiscales que su jefe se bajó a dialogar con esas personas, discutieron y el conflicto derivó en un tiroteo.

Desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) planteó que la suboficial González recibió “presiones” de la propia Policía Federal para no declarar contra Valdés. La mujer fue incorporada al programa de protección de testigos.




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