Los deslizamientos de suelo detectados hace más de un año ocurrieron en las márgenes del río Santa Cruz.


La UTE Represas Patagonia elabora, en consulta con un panel de expertos internacionales, una solución de ingeniería a los deslizamientos de suelo detectados hace más de un año en las márgenes del río Santa Cruz en torno de las obras de construcción de la represa hidroeléctrica Cóndor Cliff, informó este lunes Integración Energética Argentina S.A. (Ieasa, ex Enarsa).

Desde octubre de 2018 y en el entorno de las obras que se realizan para la construcción de la represa Cóndor Cliff se detectaron deslizamientos de suelo en las márgenes del río Santa Cruz (el más relevante en febrero de 2019), por lo que se solicitó a la UTE contratista la solución de ingeniería correspondiente en consulta con un panel de expertos internacionales, informó a Télam Ieasa, comitente de la obra por el Estado nacional.

Ieasa informó que para mitigar el impacto ambiental de los deslizamientos, garantizar la seguridad general de las obras en marcha, de las personas y el funcionamiento futuro de la central autorizó tareas menores de relleno (construcción de refuerzos, contrafuertes y puntales) que representan aproximadamente un monto de cinco millones de dólares, que no implica necesariamente un traslado directo al costo final de la obra.

No se han autorizado nuevos movimientos de suelo ni otras obras adicionales, a la espera que la empresa contratista presente una nueva ingeniería que contemple las particularidades geológicas del terreno, agregó.

Y destacó que esta propuesta deberá ser objeto de aprobación a través de una adenda contractual que incluirá la asignación de responsabilidades según corresponda entre comitente y contratista.

Ieasa afirmó que en la obra de La Barrancosa no se han verificado inconvenientes geológicos y los trabajos continúan de acuerdo al proyecto.

Desde Represas Patagonia confirmaron la presentación de una propuesta técnica que fue evaluada por el Panel de Expertos Internacionales Independientes, que contempla la reubicación de obras evitando la zona con potencial riesgo de deslizamiento.

Desde la contratista insistieron en que los cambios a implementar se realizarán dentro del mismo monto de la financiación de los bancos chinos aprobado a la fecha y que el financiamiento estipulado es suficiente para la ejecución de la obra con las modificaciones resultantes de las condiciones geológicas encontradas.

La UTE afirmó que no existieron errores de construcción, ni derrumbes, ni grandes deslizamientos, en respuesta a una publicación de Econojournal sobre el problema geológico en la zona de Cóndor Cliff.

Ieasa también informó las condiciones en que recibió la obra en diciembre de 2015 y dijo que corregir falencias que presentaba el contrato y elaborar el proyecto ejecutivo, además de cumplir con lo solicitado por la Corte en materia ambiental, significó una reducción del monto de aproximadamente US$ 2.000 millones para el Estado Nacional y el cumplimiento de toda la legislación vigente.

Una vez resueltas estas falencias y aprobado el plan, en febrero 2018 pudieron iniciarse las obras principales que a la fecha, luego de 20 meses de trabajo tienen un avance global del 16%, concluyó la empresa estatal en su carácter de comitente de la obra.




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