Lo que se decía y se intuía, quedó demostrado en las estadísticas: la segunda ola es claramente peor que la primera, al menos, en la ciudad de Rafaela.
La primera conclusión a la que se puede abordar es la confirmación de que a mayor cantidad de contagios, más gente fallece. Si bien esto era algo que se sabía, los números en la ciudad también lo corroboran.
En lo que algunas autoridades sanitarias manifiestan como un “primer contacto con el virus”, en ese primer mes entre el 20 de marzo y el 25 de abril, hubo un solo fallecimiento. En ese momento, hubo 25 contagios.
En la primera ola, que abarcó desde agosto hasta noviembre, la cantidad de fallecidos fue de 96, concentrándose el 90% entre octubre y noviembre.
Para la segunda ola -que aún no concluyó- se tomaron las cifras correspondientes a los meses de marzo a mayo, en donde se registraron 113 decesos. Entre la primera y la segunda, fallecieron 17 personas más, es decir, un 17.7% más. Y el 55.55% de los fallecidos se notificaron sólo en el último mes de mayo.
Más mujeres en la primera, más hombres en la segunda
En términos generales, hay casi una paridad de géneros a la hora de analizar cómo afecta a hombres y mujeres. Hay una pequeña predominancia de hombres por encima de mujeres, pero esto tiene una explicación.
Durante la primera ola, quienes se vieron más afectadas fueron las mujeres. Pero en la segunda, en donde hubo más casos y superó a la primera, la mayor cantidad de fallecidos hombres fue superior.
Bajó el promedio de edad
Otra de las cuestiones que hasta ahora se suponía pero que también quedó en claro con las estadísticas es cómo bajó el promedio de edad de los fallecidos. En la primera ola, la edad de los fallecidos oscilaban entre 74 y 80 años.
Sin embargo, durante la segunda ola, se bajó 10 años el promedio de edad mientras que la misma se iba desarrollando. Y 17 años en total, si se lo compara con la primera. Es inevitable hacer notar la detección de la cepa de Manaos, que muchos la consideran como la responsable de que esto haya ocurrido.
