El accidente pasó el sábado, jugando en un tobogán. Al ingerirlo, tuvo problemas respiratorios. Donaron sus órganos el miércoles.


El pasado sábado, un niño de 8 años, Elías, sufrió un terrible accidente que terminó con su vida en la ciudad de Rafaela.

Estaba jugando en un tobogán, mientras que tenía un globo desinflado en su boca. Al caer, lo tragó sin querer, lo que le trajo problemas respiratorios.

Rápidamente fue trasladado a Santa Fe, en donde quedó internado, en coma.

Su madre tomó la valiente decisión de donar sus órganos y poder ayudar a otros niños. Falleció el pasado miércoles




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