La mujer condenada a cadena perpetua por el asesinato de su marido en 2009, vuelve a su casa para cuidar de su hija.


Luego de que le colocaran la tobillera electrónica, le otorgaron el beneficio de prisión domiciliariaLiliana Rivas. La mujer fue condenada en 2016 por el homicidio de su marido, el ex basquetbolista Enzo Benedetich.

Rivas fue condenada por ser considerada la coautora del crimen que se realizó en 2009 y cumplía la pena en la Unidad Penal N° 6 de Paraná, el mismo lugar al que trasladarán a Nahir Galarza.

El beneficio de cumplir su condena en la casa fue otorgado por el Juzgado de Ejecución por buena conducta en el marco del proceso de resocialización, según informa UNO. Pero esto será hasta que su hija cumpla 18 años. 

Su comportamiento ayudó a que se le de este beneficio pero una de las razones bases del cambio fue la muerte de su madre, quién se encargaba de cuidar a la hija de la homicida. Ante este panorama, la menor quedó a cargo de su abuelo que tiene varios problemas de salud, por lo que Rivas vuelve a su casa para cuidar a su hija y ayudar a su padre.

La causa

​Benedetich, el ex futbolista fue asesinado en la medianoche del 26 de septiembre del 2009 en las afueras de Paraná por cuatro disparos cuando se encontraba en su auto Honda Fit, junto a su mujer.

Según las investigaciones que se hicieron sobre el caso, se estableció que los disparos provinieron del asiento trasero del auto. Y ante la causa, Rivas, la esposa del deportista, comentó que esa noche había ido a un cajero automático con su esposo, quien se quedó en el vehículo esperando a la mujer, y que cuando ella volvió se encontró en el asiento trasero a un desconocido que amenazaba con un arma a su marido. 

El testimonio asegura que ni bien ella ve la situación, el desconocido la obliga a retirarse del lugar mientras que él efectuaba los cuatro tiros para su esposo. 

Sin embargo, con el paso de la investigación, la versión fue cambiando ya que la mujer luego confesó que esa noche el desconocido subió al auto y acompañó a las víctimas a una calle de tierra y allí fue donde realizó los disparos. 

Ante esto, en el juicio oral se consideró que Rivas fue la persona instigadora del crimen y que el autor material fue el policía Rumbén Flores, quien trabajaba de albañil en la casa de la víctima y que días después apareció muerto de un tiro en la cabeza, aparentando ser un suicidio. 




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