El hombre será condenado por el delito de abuso y corrupción de cuatro niños de entre 11 y 12 años entre 2005 y 2016 en Entre Ríos.


La Cámara de Casación Penal de Paraná dará a conocer el jueves su decisión sobre la apelación del ex sacerdote Juan Diego Escobar Gaviria, a su condena de 25 años de prisión por abuso y corrupción de cuatro niños de entre 11 y 12 años entre 2005 y 2016 en Entre Ríos.

Además, la audiencia prevista para las 11 del jueves determinará si el ex sacerdote continúa detenido en la Unidad Penal de Victoria con prisión preventiva por riesgo de fuga, o si espera en libertad que la sentencia quede firme.

En 2017, se le dictó prisión preventiva para evitar un entorpecimiento de la investigación y el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguay mantuvo esa decisión hasta que quede firme la condena ante el peligro de fuga.

Los abogados defensores del ex sacerdote, Milton Urrutia y María Alejandra Pérez, recusaron la decisión del Tribunal, pidieron que se revise la sentencia y que se deje sin efecto la continuidad de la prisión preventiva.

Según los letrados, Escobar Gaviria “debería recuperar la libertad” ya que está en prisión “por un hecho que no está verificado” y expresaron que “el peligro de fuga había sido descartado por tres jueces”.

Además, afirmaron que el ex cura “padece problemas de salud” los que se dificultan al permanecer detenido en el penal, por lo que buscaban que “se le concediera el beneficio de prisión domiciliaria” en una casa de Paraná.

La primera denuncia la realizaron en noviembre de 2016 dos religiosas locales, que afirmaron que el ex cura “encerraba a niños de entre 11 y 12 años en dependencias de la iglesia” donde “cometía los abusos”.

Tras ello, Escobar se ausentó del lugar y su paradero fue desconocido hasta que días después se entregó a la Justicia y dijo que estaba “en un retiro espiritual en Rosario”.

En el juicio que se inició un año más tarde, una de las víctimas declaró que era abusado “por lo menos dos veces por semana y durante casi dos años en la habitación del sacerdote, en el primer piso” y también cuando “hacían viajes, en el vehículo del sacerdote”.

Otro denunciante afirmó que “hubo un intento de abuso, también en esa habitación, pero pudo empujar al cura, tras lo cual se fue de la Iglesia y nunca más volvió”, señaló la causa.

Los jueces María Angélica Pivas, Roberto Javier Cadenas y Darío Ernesto Crespo lo condenaron a 25 años de prisión por cuatro hechos de abuso y corrupción de menores mientras era sacerdote de la parroquia San Lucas Evangelista de la localidad de Lucas González, del departamento Nogoyá.

El arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, le ordenó en 2016 que dejara su función, abandonara San Lucas y le abrió una investigación diocesana.

Además, tras la sentencia emitió un comunicado donde pidió “perdón humildemente a la sociedad humana” y que “la misericordia de Dios, capaz de restaurar heridas y brindar esperanza, inspire a ser instrumentos de purificación y reconciliación”.






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