Recordamos la historia de una familia de pioneros daneses que llegaron a las costas de Necochea a fines del siglo XIX para trabajar su tierra y engrandecerla social y económicamente.


Esta prole hizo punta en Argentina a través de dos personalidades. De un lado, tenemos a Julio Rasmussen, quien había nacido en Dinamarca en el año 1859, mientras que del otro encontramos a Alfredo Rasmussen, quien vio la luz en el pueblo de Orsted, provincia de Julando, Dinamarca, el 17 de diciembre de 1869. Ambos fueron los que, llegados a los pagos donde se asentaría la futura ciudad de Necochea, expandieron el apellido en nuestro país. De ambas ramas genealógicas, expondremos a continuación.

Julio Rasmussen

JULIO RASMUSSEN Y SEÑORA: Julio Rasmussen casó con Ana Margarita de Rasmussen, quien había nacido en Knardrup, Dinamarca, en 1886. De esta unión nacieron diez hijos: Fernando Christian, Juana, Margarita, Julio, Juan, Carmen, Anita, Irene, Alfredo y Blanca.

A fuerza de trabajo y dedicación, don Julio pronto se hizo de algún genuino capital gracias a los esfuerzos prodigados al campo, por eso en 1883 va a fundar en Necochea el establecimiento “Arroyo Seco”, cuyas extensiones comprendían 1337 hectáreas que estaban divididas en 14 potreros. Mil de esas hectáreas las dedicó a la agricultura, rindiéndole 15 fanegas de trigo anuales, 20 de avena, 10 de lino y 24 de cebada. En el sector vacuno, “Arroyo Seco” contaba con 400 vacunos, 1500 lanares y 180 yeguarizos, ejemplares, algunos, que han alcanzado cierta fama en las competencias rurales de la Provincia. Estaba asentado a doce leguas de la ciudad de Necochea, más exactamente, en el Cuartel 3º del Partido.

Ana Margarita Rasmussen

A la muerte del patriarca Julio Rasmussen en 1918, cuando estaba por cumplir los 60 años, la finca “Arroyo Seco” fue muy bien administrada por su viuda, la señora Ana Margarita, inscribiendo de ese modo un ejemplo cabal de lo que era la mujer aquerenciada en nuestros pagos y que venía a labrar la riqueza de la patria.

Uno de sus hijos, Fernando Christian Rasmussen, nativo de Necochea en el año 1895, se convirtió, en las primeras dos décadas del siglo XX, en un próspero hacendado, siendo fundador, por 1924, de un establecimiento que dio en llamarse “Santa Catalina”, ubicado en el Cuartel 6º del Partido de Necochea, a 19 leguas de la ciudad homónima. Esta firma, en la cual se explotaba ganado vacuno, lanar y yeguarizo, contaba 673 hectáreas repartidas en faenas agrícolas y ganaderiles.

LA PROLE DE ALFREDO RASMUSSEN: El dinamarqués Alfredo Rasmussen, de quien no hemos podido verificar si guardaba parentesco alguno con Julio, se afincó en Tres Arroyos, Provincia de Buenos Aires, el 5 de diciembre de 1889, cuando contaba 20 años de edad. Sus padres habían sido Ramón Rasmussen y Ana María Nielsen , ambos nacidos, como su primogénito, en Dinamarca.

Había contraído nupcias con la vascofrancesa Teresa Jeanette Alcorta , quien le dio numerosa prole, todos nacidos en el pueblo de Necochea. Ellos se llamaban Félix A., Alfredo Rafael, Tonbal, Ramón, Telésforo (1908-1984), Mario, Augusto, León y Norberto.

Como un gringo más que venía a esta tierra de promisión, Alfredo se inició en las tareas rurales de la agricultura. Al cabo de dos años, en 1891, se trasladó a la zona de Tandil, en donde se trabajó como agricultor y maquinista, regresando en 1893 a Tres Arroyos donde era conductor de una trilladora que había comprado a un señor apellidado Ayastuy. Tres años más tarde, Rasmussen se asocia a aquél como arrendatario de un campo, actividad que extiende a las 8000 hectáreas que, siendo unos médanos de propiedad de un tal Bosch, convierte en tierras óptimas para la agricultura y la ganadería, con preponderancia en esta última actividad rural, puesto que destina 8100 hectáreas en las que pastan casi 9 mil vacunos, 10 mil lanares y 400 yeguarizos.

Alfredo Rasmussen se erigió en propietario de la Estancia “Médano Blanco”, cuyo casco principal demandó un año de construcción, siendo inaugurado en 1925 con gran pompa. El casco posee reminiscencias marcadamente danesas, presentando un estilo nórdico de aspecto exterior palaciego. Los materiales para la construcción y los de decoración (molduras, aberturas, etc.) Alfredo Rasmussen los hizo traer, en parte, desde su país natal, mientras que otros los obtuvo de la zona costera.

A medida que iban avanzando las obras, y se proyectaba la prosperidad de los dueños de “Médano Blanco”, en un sitio de la propiedad se levantó un horno ladrillero, añadiéndosele un enorme galpón que llegó a proteger unas 8 mil ovejas, las cuales eran esquiladas y su materia prima –la lana- vendidas en jugosos remates que le reportaban a la familia importantes beneficios económicos. A su vez, Rasmussen hizo contratar un ingeniero agrónomo para que mejor pudiera distribuir las hectáreas y así poder sacar provecho, en lotes de 55 hectáreas, a todo tipo de siembras.

Estancia Medano Blanco

Las comodidades de “Médano Blanco” estaban adaptadas para todo tipo de visitas, las que iban desde primeros mandatarios hasta hombres del arte, la literatura y el deporte. En sus interiores, se hallaban dos mesas de billar (que hoy reposan en el Centro Vasco de Necochea), una cancha profesional de pelota paleta y, demostrando un progreso envidiable para la época, sus habitaciones contaban con los primeros teléfonos con magnetos que se recuerden den la República.

Esta belleza arquitectónica fue adquirida en 2006 por la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) para establecer allí un complejo de aguas termales y hotelería que se denomina “Médano Blanco – Termas del Campo”. El mismo está inserto en unas 42 hectáreas que cuentan con paseos, senderos y hasta un laguna propia de 18 hectáreas de extensión cuyo origen ha sido una vertiente natural u ojo de agua. Y dentro del casco estanciero existe un glamoroso restaurante en el que se pueden degustar exquisitos platos elaborados.




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