El Gobierno de Mendoza dispuso regresar a presencialidad plena de manera escalonada desde este lunes, eso significó que numerosos trabajadores de la educación que realizaban sus tareas desde la virtualidad por pertenecer a algunos de los grupos considerados de riesgo frente al Covid-19 deberán regresar a las aulas.
La decisión -comunicada a través de un memorándum- incluye a las docentes embarazadas, mayores de 60 y de riesgo pero se mantiene la excepción para inmunosuprimidos, oncológicos y trasplantados.
La Dirección General de Escuelas notificó a los directores que ya podían empezar a convocar al personal exceptuado a fin de lograr la presencialidad plena en las escuelas. La orden incluye a las embarazadas, mayores de 60 años y personas con distintas enfermedades, tales como diabetes, hipertensión, etc, por lo que se mantenían exceptuados de presentarse a dar clases en los establecimientos, según publicó Sitio Andino.
Los directores fueron notificados por un memorándum de la DGE el 30 de julio sobre el procedimiento a seguir a partir del 2 de agosto, cuando retornaron las clases presenciales para el nivel inicial y los tres primeros grados de manera plena, aunque esto se va logrando de manera paulatina en las distintas escuelas de la provincia.
El memo establece que “si bien la legislación permite convocar a trabajar a todos los que hubieran recibido al menos la primera dosis de cualquier vacuna, la DGE recomienda se convoque sólo a aquellas personas que cuenten con el esquema de vacunación completa (primera y segunda dosis)”.
De la convocatoria quedan exceptuados quienes presenten inmunodeficiencias congénitas; personas con medicación inmunosupresora o corticoides en altas dosis; pacientes oncológicos y trasplantados.
El gobernador Rodolfo Suarez anunció un esquema escalonado de regreso a la presencialidad, previendo que todos los alumnos de primaria y secundaria estén en las aulas en setiembre, de acuerdo a la evaluación de la situación epidemiológica que se haga en el momento.
