Solange Acosta, oriunda de Buenos Aires, llegó a Mendoza y visitó el complejo turístico de aguas termales, pero terminó discriminada por su indumentaria.


Un reglamento interno que termina discriminando. Lo cierto es que una joven fue obligada a sacarse un short de baño con el que quería ingresar al complejo turístico de las Termas de Cacheuta, situado en Luján de Cuyo, a 29 kilómetros de la ciudad de Mendoza.

Complejo Termas de Cacheuta, Mendoza.

Solange Acosta oriunda de Buenos Aires, expresó su enojo por medio de las redes sociales implicando directamente a la empresa. Ante las denuncias de la turista, desde el portal de las Termas, borraron sus comentarios y la bloquearon por considerarla parte de “un grupo de feministas que lo único que hace es quejarse por tonteras”.

La turista porteña, de 26 años, viajó a Mendoza aprovechando el fin de semana largo, ante el feriado comercial. Luego de hospedarse en la provincia, junto a una amiga, decidió visitar las Termas de Cacheuta, complejo que posee piletas con aguas termales. Pero terminó discriminada por la indumentaria que presentaba en ese momento al ingresar al lugar.

Un cartel situado al ingreso del sector de las piletas lo advierte: “No shorts”. En el momento en que Solange estuvo a punto de tirarse desde un tobogán, un hombre que cuidaba el área la intimidó a sacarse el short, prenda similar a las que usan los hombres.

La mujer preguntó “por qué debía hacerlo”, y el muchacho le aseguró que “esas eran las reglas del lugar”. 

“Me sentía una criminal, sentía que todos me miraban, hasta que indignada me dije que no podía ser”, contó Solange. Al solicitar la presencia de un superior, el encargado insistió con la misma respuesta: “son las reglas del establecimiento”.

​”Todos los hombres tienen puesto un short de baño como este que tengo yo, ¿por qué me hacés sacármelo?”, preguntó a las autoridades del lugar. Y la respuesta la terminó de indignar: “La regla es sólo para las mujeres”. 

Luego de las discusiones y “reglamentación” impuesta, a Solange se le permitió ingresar con un short de lycra, alquilado en un local del lugar para que le autorizaran la entrada. La diferencia entre uno y otro es que el primero era suelto y el segundo era ajustado al cuerpo.

Luego del mal día y de regreso a Buenos Aires, Acosta comenzó a efectuar diversas preguntas por medio de las redes sociales.

La explicación de la empresa fue: “Sí permitimos los shorts, luego piden remera, luego pantalones más largos y así no termina nunca”. Aunque no explicaron por qué la regla corre para las mujeres pero no para los hombres. Ante su despiste, Solange insistió, pero los comentarios fueron borrados sistemáticamente. Y contó que la aclaración a esto fue que “no borramos las malas noticias. Sólo cuando hay un grupo de feministas que lo único que hace es quejarse por tonteras”.

Fuente: Mdz




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