Tenía cumplido el servicio militar y cuando la patria necesitaba valientes, se incorporó de manera voluntaria para prestar servicios en Puerto Argentino.


Julio Rubén Cao fue un maestro bonaerense nacido el 18 de enero de 1961 en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. Sus padres: Julio Cao y Delmira Esther Hasenclever, quienes junto a su familia se radicaron en la ciudad de La Tablada. Julio era el segundo de los 4 hijos del matrimonio.

julio Cao con sus alumnos en el patio de la escuela.

En su carrera educacional, Julio cursó estudios primarios en la Escuela Parroquial “Cervantes” y los estudios secundarios en la Escuela Normal “Doctor Mariano Etchegaray” de Ciudad Evita, donde se recibió de Bachiller Docente.

Luego, su afán y vocación de enseñar lo llevó a completar su formación docente en la Escuela “Pedro Elizalde”, donde logró alcanzar el profesorado de literatura. A su vez hizo el magisterio en la misma escuela donde había cursado sus estudios secundarios.

julio Cao y alumnos de 7mo grado.

Su idoneidad en las aulas lo habilitó para dar clases, desarrollando el rol de maestro de grado en las escuelas 95, 96 y 32, de La Matanza. Llegada la edad, Julio partió a cumplir el deber con la Patria y se alistó en el Regimiento de Infantería Motorizada III “General Belgrano” (RI3) de la Tablada para cumplir con el Servicio Militar Obligatorio.

Allí recibió la instrucción militar como el resto de los jóvenes de su edad que, dependiendo la numeración de su documento se distribuían en las diferentes guarniciones militares del país. A él le tocó un Regimiento cercano, pero el destino lo podría haber llevado a cualquier lugar.

Madre de Julio Cao enterándose que su hijo fue el soldado reconocido n°92 del Cementerio de Darwin.

Una vez cumplido el servicio, volvió a su vida habitual en las escuelas, las aulas y junto a sus alumnos que tanto quería. En medio de su labor, de sus días rutinarios, camino de la casa a la escuela se enteró que el 2 de abril, tropas argentinas, habían logrado recuperar Malvinas después de 149 años de usurpación.

Algo se encendió en el interior de Julio. Tan es así que corrió a su casa y le contó a su madre de aquella novedad. Luego de pensar un instante, él decidió ir a presentarse al Regimiento que le había enseñado durante 6 meses la vida de camaradería, la vida de sacrificio y entrega, para prestar servicios en Malvinas. Su familia no estaba de acuerdo con su sentir y con su voluntad. Julio estaba casado y esperaba un bebé.

Familia de julio Cao.

Relatos cuentan que, como no podía convencer a su madre y fiel a su vocación docente, enseñó demostrando el por qué de sus ganas. Abrió la puerta de su casa, llevó a su madre y le mostró cómo los camiones partían llenos de soldados en su parte trasera. “No mamá, yo voy igual. No podría jamás sentarme en un escritorio frente a mis alumnos y hablarles de San Martín y Belgrano, si hoy el maestro no va a defender a la Patria”, dijo Julio y no se habló más.

Con su familia en La Tablada, su esposa esperando a un bebé que nacería meses después, los jefes del RI3 no querían que Cao vaya al frente, dado a su situación familiar. Amén de todo eso, él sabía que debía cumplir con ese mandato. Así fue que se escabulló entre los soldados, en los camiones y partió rumbo a Malvinas.

Las tropas del RI3 partieron a Malvinas en aviones de la línea de bandera. Lucharon fuertemente en Monte Longdon.

Allí luchó fuertemente en las líneas del glorioso Ejército Argentino, en Monte Longdon. Entre disparos, ruidos de bombas, gritos de dolor y coraje; en el frio de las islas, el viento helado que corre mayormente desde el oeste, la humedad y la turba que mojaba sus ropajes, escribió una carta que quiso que llegue a sus alumnos de 3 “D” de la escuela 32, donde daba clases en La Tablada.

Emocionante carta de julio Cao para sus alumnos del 3 “D”.

Entre palabras detallaba su sentimiento en la línea de batalla, resaltaba que no habían tenido tiempo de despedirse y que eso lo había tenido preocupado por las noches. La fe de volver a verlos lo llevaba a imaginar un encuentro, volver a leer cuentos y piezas literarias. También les expresaba su cariño y contaba que pedía a Dios por volver con ellos.

Julio es recordado todos los días y en fechas malvineras es mayor el sentir de orgullo por aquel maestro que enseñó con el ejemplo, aquello que muchos llaman “Amor a la Patria”

La verdad es que el fragor del combate, el avance de las tropas británicas, el repliegue de las tropas argentinas y la convicción de continuar resistiendo la posición, llevó que su regimiento continúe batallando. Allí, el 14 de junio de 1982 la vida se le iba a ir, rodeado de laureles y con la gloria de saber que cumplió la misión, que no se rindió y defendió la Patria. Ofrendó su vida y  Julio Rubén Cao pasó a la inmortalidad, siendo ejemplo para sus queridos, para sus compañeros y sus alumnos que lo recuerdan. Hoy la escuela donde daba clases lleva su nombre.

Soldado Calse 61 julio Rubén Cao, estará en la memoria de muchos docentes del país.




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