Lo más valorado es la capacidad de adaptación del docente y lo que más extrañan, el vínculo con sus pares.


Para los estudiantes universitarios el año comenzó en forma virtual. No pudieron casi pisar sus facultades y debieron encontrar – en el mejor de los casos – un buen lugar en sus casas donde instalarse con la notebook. En otros casos, buscar quién les preste una computadora o invertir en el acceso a internet para no perder el año. Consultamos a tres de ellos, que aquí nos cuentan cómo se adaptaron al nuevo contexto.

Victoria estudia el segundo año de Ingeniería Industrial en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y está teniendo una buena experiencia con dos de las tres materias que cursa. Según cuenta, los profesores han recurrido a diversidad de herramientas para garantizar la cursada, pero al momento de la evaluación percibe cierta preocupación. “Están muy obsesionados por la posibilidad de que nos copiemos. Piensan que nos podemos copiar más fácil en este contexto, entonces hacen los exámenes más complicados y nos dan menos tiempo para hacerlos”, cuenta y recuerda el primer examen de Matemática C: 30 preguntas en media hora.

Considera que el profesor que mejor está manejando las clases es el de Física II, por su dedicación y sobre todo por la flexibilidad de ir cambiando sobre la marcha las cosas que no funcionan. Por ejemplo, mientras transcurría el examen del primer módulo se dio cuenta de que era muy largo y extendió el tiempo de entrega, finalmente duró 4 horas. Además, “si tenías dudas durante el parcial, podías entrar a un Zoom y hacerle la consulta”.

En el otro extremo de su experiencia, está la cursada de Termodinámica. “Esta materia la estoy dejando bastante de lado, por el momento, porque no tengo mucho acompañamiento”, asume. El profesor “tardó mucho en aparecer en forma virtual” y al parecer las clases – vía Skype – no son muy atractivas. “Presenciales creo que tampoco serían buenas”, reflexiona Victoria que aprobó todas las materias del primer año de Ingeniería en 2019 y reconoce que le costó aprender a cursar de manera virtual.

Victoria estudia Ingeniería Industrial y valora a los docentes que saben adaptarse y hacer cambios sobre la marcha (Web)

Lucía cursa el segundo año de Diseño en Comunicación Visual (UNLP) y considera que en general la facultad y los profesores se organizaron bien: “apenas empezó la cuarentena, ya teníamos clases por internet“. Cuenta que primero no había fechas de entrega, los contenidos y las consignas de los trabajos estaban disponibles en Google Classroom para que cada uno los hiciera cuando pudiera o quisiera. Con el paso de los días, empezaron a poner fechas de entrega, “lo cual me vino muy bien porque me cuesta manejar los tiempos y con fechas me veo obligada a organizarme”.

En cuanto a la calidad de las clases, está teniendo una mejor experiencia con las clases prácticas. “En las materias teóricas no tenemos casi trato con el docente, a algunos profesores no les conozco las caras. Nos dejan los contenidos y los trabajos que debemos hacer pero no tenemos espacio para intercambios y a veces no están tan claras las consignas”. Mientras que en la materia Taller de Diseño hay “un trato más fluído con el profesor” aunque piensa también que en este tipo de materias va a ser más difícil ser evaluada. “En la clase presencial, el profesor va viendo el desarrollo de tu trabajo. Por Zoom, se pierde la posibilidad de que aprecie el proceso, lo que ve es sólo el resultado final”, relata desde Mar del Plata, donde vive. Durante el primer año de la carrera, se mudó a vivir a la casa de su abuela en City Bell. Ahora, con la cuarentena, lo que era imposible se volvió real: está en Mar del Plata estudiando la carrera que más le gusta de la UNLP.

Martín estudia en la Escuela de Música Popular de Avellaneda y se graba tocando la batería para que el profesor lo evalúe por Classroom (Web)

Martín vive en Villa Elisa y estudia la carrera de Instrumentista (batería) en la Escuela de Música Popular de Avellaneda. Valora la capacidad de los docentes que buscan distintas herramientas para “abarcar todo lo que implica la materia” como es el caso del profesor de Entrenamiento auditivo, que graba la clase en audio acompañándose con el piano y hace devoluciones individuales y minuciosas de cada trabajo.“Todos respondieron rápido a la consigna de empezar a dar clases en forma virtual y adaptaron los contenidos y las actividades bastante bien. Pero hay un profesor que intenta dar por Zoom la misma clase que daría en forma presencial, sin ida y vuelta, sin generar espacios para consultas. Con lo cual, no estamos pudiendo seguirlo”.

Cuando eligió la carrera de Instrumentista y decidió viajar a Avellaneda casi todos los días de la semana no imaginó que alguna vez podría cursar a distancia la materia Práctica en conjunto, que consiste en que varios estudiantes (cada uno con su instrumento) toquen juntos un tema conformando una banda. Pero eso está sucediendo y no está sonando nada mal. “Cada uno practica su partitura, la va grabando y una vez que sale bien lo que hace es unir los audios de todos los alumnos y queda la canción tocada por todos”, cuenta sin disimular su entusiasmo.

Como balance de esta cursada atípica que ya lleva 2 meses, Victoria afirma: “Creo que Física y Matemática estoy aprendiendo, lo que me está faltando es la charla con mis compañeros. En las video-llamadas, la mayoría de los alumnos sacan el micrófono y la cámara: es un anonimato terrible, no sabes ni con quiénes cursás”. Para Lucía también se siente la falta del vínculo con los pares, y para ella eso incide incluso en el aprendizaje. “En una clase presencial de Taller todos podemos opinar sobre el trabajo del otro, y eso es muy enriquecedor en este tipo de carreras. Pero por Zoom se hace muy difícil ese intercambio”. Martín está preocupado por los tiempos. Nota que los profesores están en general tan comprometidos con que esto funcione que “pretenden que ejercitemos los temas toda la semana” sin tener en cuenta las posibilidades de cada uno en cuanto a tiempo y a tecnología disponible.




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