El mérito es de los chicos y de sus familias por haber logrado que se sumara toda la escuela, expresó la profesora de Filosofía Laura Alonso, que el fin de semana cargó su vehículo de alimentos destinados al refugio.


Laura Alonso, profesora de Filosofía en nivel primario del Colegio Lincoln, piensa que la infancia mueve montañas, y como no pensarlo si gracias a ese grupo de chicos, que conmovió a docentes, padres y veterinarios hubiese sido “imposible” reunir tantas voluntades.

“¿Cómo decirle que no a un niño? Es de ellos el mérito de haber logrado que se sumara toda la escuela, desde la Primaria a la Secundaria”. De ellos y las familias que pudieron recaudar los 20.000 pesos necesarios para comprar 950 kilogramos, “aunque nada más alcance para cuatro días de alimentos, porque los animales de Titucha son 600 y consumen, en total, unos 250 kilogramos por día”, advirtió la profesora de Filosofía.

El espacio con sede en 407 y 153 (Arturo Seguí) se sostiene a base de donaciones (Web).

Durante el último mes en el mástil del patio del colegio flameó una bandera color fucsia y con la leyenda “No al maltrato animal. Ley 14.346”, confeccionada por los alumnos y sus familias, que desde ahora ondeará en Titucha.

Para Alonso, el proyecto es una puerta de inicio a propuestas futuras, convencida como está de que la Filosofía -sobre todo en la infancia- debe trabajar sobre problemáticas actuales: “No tiene sentido plantear temáticas de la Antigüedad a nenes de 10 años. ¿Qué pasa con la sociedad en la que vivimos? Esas son las preguntas a las que debemos intentar responder, poniendo la materia al servicio de los temas que nos atraviesan hoy en día”.

Porque filosofar también es eso: interrogarse sobre el maltrato animal. Decirle que no. Y hacer de esa causa una amplia y solidaria bandera.




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