Desde el Bioparque señalaron que están a la espera de los estudios complementarios y de laboratorio para conocer los motivos de la muerte.


La chimpancé, de 37 años, vivía en el predio del Bioparque de La Plata, y tras su muerte, sus cuidadores y excuidadores piden su cuerpo para cremarlo, ya que la amaban y la consideraban parte de la familia.

Según un comunicado de la municipalidad de La Plata, “la chimpancé no presentaba problemas de salud, pero se presume que murió por causas naturales, aunque el diagnóstico definitivo se obtendrá en un plazo de 72 horas, cuando se conozcan los resultados de laboratorio realizados a las muestras obtenidas en la necropsia”.

Judy había ingresado al bioparque en 2001(web).

El director municipal del Bioparque, Alejandro Serena, sostuvo que en el predio están “a la espera de los estudios complementarios y de laboratorio para conocer los motivos de la muerte”.

Alejandro Serena Director de Bioparque (web).

Según informaron, “Judy había estado jugando con su cuidador, se alimentaba con normalidad y no tenía síntomas de ningún malestar, por lo que suponemos que falleció por causas naturales”.

Martín Davis, presidente de la Fundación Zoo Arca, organización sin fines de lucro integrada por trabajadores y ex trabajadores del Zoo de La Plata, contó que “Judy era un ser casi humano, los humanos que la cuidábamos éramos su familia y lo que pedimos a las autoridades del Zoológico es que nos den su cuerpo para que podamos cremarla y en un futuro, arrojar sus cenizas en África”.

No queremos que desmembren su cuerpo, Judy era un familiar más y como tal merece que no se la trate como una cosa, que podamos despedirla y cremarla”, insistió Davis, quien confió que un nuevo paradigma que valora a los animales como sujeto de derechos posibilite concretar esa despedida para Judy.

El presidente de Zoo Arca, contó que trabajó en el viejo Zoológico de La Plata “y en 1980 comencé a cuidar chimpancés, cuando llegó al Zoo el chimpancé Tommy, que fue abandonado por un circo en Brasil y en el 2001 llegó Judy y también la cuidé”.

Judy era muy cariñosa, y como suelen hacer los chimpancés entre sí, a modo de caricia, le gustaba buscar suciedades en el cabello de sus cuidadores”, recordó emocionado.

Davis insistió que desde la Fundación, donde están los excuidadores y actuales cuidadores del Bioparque, “queremos cremar a Judy y en algún momento viajar a África y esparcir sus cenizas allí, lejos de los lugares feos donde le tocó vivir”.




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