El caso que reabrió el debate sobre la eutanasia tanto en España como en el mundo suma ahora un detalle tan íntimo como impactante. Noelia, la joven de 25 años que obtuvo aval judicial para acceder a la muerte asistida bajo la Ley Orgánica 3/2021, ya definió cómo quiere atravesar sus últimas horas: en su habitación, sin testigos y “sintiéndose ella misma hasta el final”.
“Quiero morirme mona, quiero morirme guapa”, expresó. Según contó, elegirá “el vestido más bonito” que tenga y se maquillará de forma sencilla antes del procedimiento, que está previsto para el jueves 26 de marzo.
Noelia planificó su último día
Lejos de improvisar, Noelia lleva años pensando este momento y lo dejó todo descrito en un video donde fue muy sincera. El proceso se realizará en su propia habitación, el espacio donde se siente más cómoda, y seguirá el protocolo médico: primero será sedada y luego recibirá la inyección que pondrá fin a su vida.
Pero hay una decisión que marca un límite claro: quiere atravesar ese instante completamente sola. “Les he dicho que la familia puede venir a despedirse, pero no cuando me vayan a poner la inyección”, explicó.
Los padres de Noelia
La despedida, sin embargo, no será sencilla. Su madre, Yolanda, pasará la noche previa con ella, en una vigilia cargada de tensión emocional. Aun así, Noelia fue tajante respecto al momento final.
“Mi madre me dijo que, igual que me ha visto nacer, quiere verme cerrar los ojitos… pero le he dicho que no”, relató.
En el caso de su padre, Noelia y él han mantenido el tema de la eutanasia en desacuerdo. Desde el inicio, él se opuso a que su hija acceda a la eutanasia. No solo expresó su desacuerdo a nivel personal, sino que llevó la discusión a la Justicia, presentando recursos para frenar el procedimiento. Su postura es clara: considera que Noelia no está en condiciones de tomar una decisión tan trascendental debido a sus problemas de salud mental, y sostiene que lo que necesita es tratamiento psicológico, no asistencia para morir.
Esa intervención fue uno de los principales obstáculos en el proceso, que se extendió durante meses y escaló hasta instancias judiciales superiores. Incluso su representación legal (a través de organizaciones como Abogados Cristianos) continuó impulsando acciones para impedir la eutanasia, aun después de fallos favorables a la joven.
Del lado de Noelia, la postura es opuesta: mantuvo de forma reiterada su voluntad de acceder al procedimiento, y la Justicia terminó validando que su decisión es libre, consciente y sostenida en el tiempo.
La historia de Noelia Castillo Ramos
La historia de Noelia ya había atravesado todas las instancias judiciales, incluyendo el aval del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que confirmó su derecho a acceder a la eutanasia.
Sin embargo, esta nueva etapa expone otra dimensión del debate: la forma en que cada persona elige morir.
En su caso, no se trata solo de poner fin al sufrimiento (que la Justicia consideró grave, constante e imposible de aliviar) sino también de preservar su identidad hasta el último instante.
El jueves 26 no será solo una fecha en el calendario. Será el cierre de un proceso largo, judicializado y polémico, pero también profundamente personal.