¿Podría pasar como en Nepal?: una grieta preocupa en El Chaltén
Científicos del Conicet y la Universidad de Buenos Aires monitorean una ladera inestable que podría desprenderse sobre la Laguna Torre y provocar un desborde.


Una grieta en la ladera norte del Cerro Solo, en las inmediaciones de El Chaltén, genera preocupación entre científicos y autoridades locales. El sector presenta signos de inestabilidad y las mediciones recientes detectaron una aceleración en el desplazamiento de la montaña.

El escenario que analizan los investigadores es que un eventual desprendimiento de rocas y hielo pueda caer sobre la Laguna Torre, generar un desplazamiento de agua y desencadenar un aluvión hacia el valle.
La situación fue expuesta ante el Concejo Deliberante de El Chaltén, que reclama la implementación de un sistema de monitoreo permanente y un plan integral de evacuación ante una eventual emergencia.
La zona de riesgo se encuentra en la cuenca de la Laguna Torre, ubicada a unos 10 kilómetros de El Chaltén, dentro del Parque Nacional Los Glaciares. El retroceso de los glaciares dejó expuestas laderas que anteriormente tenían parte de su estructura sostenida por el hielo. En el caso del Cerro Solo, los investigadores detectaron desde hace años movimientos en una de sus laderas.
Las mediciones más recientes encendieron una señal de alerta: la grieta se desplazó durante el último año una distancia similar a la registrada durante los siete años anteriores en conjunto.

Esto no significa que el desprendimiento sea inminente. El riesgo que analizan los especialistas está vinculado a la posibilidad de que un movimiento que actualmente es lento pueda producirse de manera abrupta.
La principal preocupación es que un desprendimiento de grandes dimensiones impacte sobre la Laguna Torre y provoque un desplazamiento repentino del agua. La investigadora Mariana Correas González, del Ianigla-Conicet, explicó que el retroceso glaciar puede contribuir a la desestabilización de las laderas.
“En el caso del cerro Solo, ese material podría caer hacia la Laguna Torre, un sitio transitado a diario por visitantes que recorren los senderos”, dijo. El geólogo Diego Winocur explicó ante los concejales el posible mecanismo: una ladera se desplaza lentamente desde el glaciar de cabecera hacia el lago y, si ese movimiento se transforma en un desprendimiento abrupto, podría provocar el desborde de la laguna.
Uno de los principales factores de preocupación es el tiempo de respuesta ante un eventual desprendimiento. De acuerdo con las estimaciones presentadas, un flujo de agua, rocas y troncos podría tardar entre 45 minutos y una hora en llegar a El Chaltén desde la Laguna Torre.

El agua avanzaría por el río Fitz Roy y podría afectar sectores de infraestructura ubicados en el recorrido, entre ellos el puente de acceso a la localidad. También quedarían expuestos servicios considerados críticos, como la planta de gas, la central eléctrica y el puesto de salud.
Los especialistas cuestionaron que el monitoreo actual no permita detectar de manera inmediata un cambio significativo en la montaña. La geóloga Daniela Schmidt señaló que las imágenes satelitales disponibles se obtienen cada tres o cuatro días, una frecuencia que no sería suficiente para advertir un movimiento repentino. “Nos enteraríamos después de que sucedió”, advirtió la especialista.

Ante este escenario, la concejal Elizabeth Romanelli reclamó avanzar en un plan coordinado entre el municipio, la provincia y Parques Nacionales. Entre las medidas planteadas se encuentra la instalación de sensores de nivel, cámaras y otros dispositivos capaces de detectar movimientos de masa y generar alertas en tiempo real, además de un protocolo de evacuación para la población.
Por ahora, los científicos continúan monitoreando la evolución de la ladera. La presencia de la grieta no implica que un colapso vaya a ocurrir de manera inmediata, pero su aceleración llevó a reforzar la preocupación sobre la necesidad de contar con un sistema de alerta que permita actuar ante un cambio repentino.