Hay historias profesionales que parecen imposibles de encajar en una sola biografía. La de Hernán Simó es una de ellas. A los 36 años, el mendocino construyó una trayectoria que combina derecho, música y arte digital. Nacido en Godoy Cruz, es hijo de un abogado y una médica cuyana.

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La multifacética carrera de Hernán Simó
A los 10 años comenzó a estudiar guitarra y, después, incorporó el piano. Pero mientras avanzaba en la música, Simó también tenía claro que quería desarrollar una carrera con salida laboral. Por eso comenzó a estudiar Derecho, mientras cursaba el profesorado de piano en el Instituto Musical Gutiérrez.
En 2013 se recibió de abogado y obtuvo la medalla de oro correspondiente al Premio al Mejor Egresado. El profesorado de piano lo terminó en 2019. Después de recibirse de abogado, rindió el examen para ingresar al Poder Judicial de Mendoza. En 2017 realizó un Máster en Administración de Empresas en la Escuela de Negocios Europea de Barcelona, donde recibió un reconocimiento a la excelencia académica. Un año después, con apenas 29 años, juró como Fiscal Civil Sustituto de Mendoza. Su desempeño hizo que, doce meses más tarde, fuera designado fiscal.

En julio de 2023 apareció otra oportunidad: rendir el examen para obtener la matrícula profesional en California. Durante los últimos años trabajó con causas judiciales en un estudio jurídico norteamericano. Pero había otra faceta que comenzaba a ganar cada vez más espacio. El arte.
Obtuvo el Best Digital Art Award por su obra Rivers of Wisdom (Ríos de Sabiduría) en el Festival Internacional de Arte de Qatar (QIAF 2025), realizado en Doha. Su recorrido artístico también lo llevó a Barcelona, donde participó de la muestra colectiva Portal, junto a otros artistas argentinos.
Luego presentó su primera exposición internacional individual, Fragmentos de Luz, de la mano de Erika Tranchida y Aliarte Art Gallery. La expansión continuó en Grecia, donde participó de la sexta edición de Select Art Fair, realizada en la isla de Creta. También se presentará el 11 y el 13 de septiembre en el Principado de Mónaco.
Recibió el Premio Internacional Rembrandt, reconocimiento destinado a artistas que se destacan por su investigación artística y el valor estilístico de sus obras. Del 30 de octubre al 1 de noviembre de 2026 serán exhibidas sus obras en el Museo MEAM, como parte de la 6.ª edición de la Bienal de Arte de Barcelona.
Además, el artista mendocino fue seleccionado para presentar su trabajo en la 18ª edición de Art3f París, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo que se realizará del 22 al 24 de enero de 2027 en París Expo Porte de Versalles.
El recorrido de Hernán Simó, en primera persona

-¿Cuándo comenzó tu entusiasmo por el arte? ¿Y por qué decidiste estudiar Derecho?
-Mi relación con el arte comenzó muchísimo antes que mi carrera jurídica. Desde muy chico estuve vinculado con la música. Creo que esa formación fue fundamental porque me enseñó a pensar artísticamente: a trabajar con el ritmo, la sensibilidad, la armonía, el contraste y, sobre todo, con la emoción.
El Derecho apareció después como una elección profesional más tradicional. Construí una carrera jurídica muy intensa, primero en Argentina y luego también en Estados Unidos, donde recibí el premio Leading Lawyer of the Year 2025. Durante muchos años mi vida profesional estuvo principalmente estructurada alrededor del Derecho, pero el arte nunca desapareció. Siempre estuvo ahí, como una parte mucho más profunda de mi identidad.
Con el tiempo comprendí que no quería que el arte fuera solamente algo paralelo a mi profesión, sino que necesitaba darle un lugar central en mi vida. Y ese proceso terminó llevándome al arte digital, donde encontré un lenguaje que me permite reunir muchas de las cosas que siempre me interesaron: la pintura, la luz, el color, la fotografía, la composición y también una dimensión espiritual y emocional.
-¿Cómo vinculás las dos profesiones?
-A primera vista parecen mundos completamente distintos, pero creo que tienen más puntos de contacto de los que uno imagina. El Derecho me enseñó disciplina, estructura, capacidad de análisis y una forma muy rigurosa de abordar los problemas. El arte, en cambio, me permite trabajar desde la intuición, la sensibilidad y la libertad.
–¿Qué sentís que te enseñó y/o aportó cada una a tu vida?

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-El Derecho me enseñó muchísimo sobre disciplina, responsabilidad, perseverancia y también sobre la complejidad humana. Me dio herramientas intelectuales que hoy forman parte de mí y que inevitablemente también aparecen cuando pienso una obra. La música me dio otra clase de educación. Estudiar piano durante tantos años me enseñó que detrás de algo que parece espontáneo y natural existe muchísimo trabajo invisible. También me enseñó el valor del silencio, de los tiempos, de las intensidades y de las emociones. Y el arte visual me dio algo diferente: un espacio de libertad.

-Tenés una carrera extensa en el Derecho, ¿fue difícil para vos dejar esa parte y dedicarte por completo al arte?
-Sí, y creo que es todavía un proceso. Cuando uno ha invertido tantos años en construir una carrera profesional, no es sencillo modificar el centro de gravedad de su vida. Hay una identidad construida, responsabilidades y, por supuesto, también un aspecto económico involucrado. Pero hubo un momento en el que comprendí que necesitaba darle al arte una oportunidad real.
-Contame de tu relación con la música. ¿Cómo dedicás tiempo a todo?
-La música es mi primer lenguaje artístico. Para mí, la música es inescindible de la vida. No hay un solo momento en mi día donde no escuche música: en mi casa, entrenando, creando… Hoy mi actividad creativa está compartida entre la música y las artes visuales, y siento que mi manera de componer imágenes sigue teniendo algo profundamente musical.
Muchas veces pienso una obra casi como cuando compongo una pieza musical: hay un elemento principal, hay tensiones, silencios, repeticiones, movimientos y momentos de mayor intensidad. En cuanto al tiempo, cada vez intento concentrarlo más en aquello que considero esencial. Mi carrera artística creció mucho y exige una enorme cantidad de trabajo que no siempre se ve.
-En cuanto a la exhibición de tus obras en España, ¿qué expectativas tenés y qué querés mostrar al público?
-España ocupa un lugar muy importante en mi recorrido artístico, pero mi compromiso internacional más inmediato es Mónaco. Voy a presentar tres trabajos que representan tres momentos diferentes de mi producción artística. Por un lado, habrá una obra ya conocida, que pertenece al universo visual con el que mucha gente comenzó a identificar mi trabajo.
La segunda será una obra completamente nueva dentro de mi línea de arte espiritual, que es probablemente la vertiente más reconocible de mi producción. Es una línea en la que trabajo mucho con la luz, el color, la energía y conceptos vinculados con la dimensión espiritual del ser humano. Pero quizás lo que más expectativa me genera es la tercera obra, que será inédita. Tiene un lenguaje mucho más cinematográfico, oscuro y dramático.

