Durante el verano, el calor y la altas temperaturas hacen que los niños transpiren más, por lo que es fundamental prestar especial atención al cuidado de la piel. Mantenerla limpia y seca ayuda a conservar su función de barrera natural y a prevenir molestias frecuentes en esta época del año.

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Durante estos meses, reforzar la limpieza y el secado adecuado del cuerpo ayuda a prevenir afecciones cutáneas superficiales como la foliculitis o las micosis, que suelen aparecer cuando la piel permanece húmeda por tiempo prolongado. La observación cotidiana también permite detectar a tiempo cualquier cambio en la piel.
Protección frente a insectos y factores externos
Asimismo, en verano es habitual la presencia de insectos. El uso de repelentes adecuados a la edad y el cuidado para evitar el rascado favorecen una piel sana y protegida. Las micosis suelen aparecer con mayor frecuencia entre los dedos de los pies o en los pliegues cutáneos, mientras que otras lesiones pueden manifestarse en zonas más expuestas.
Al respecto, desde el Ministerio de Salud de Entre Ríos se destaca que la prevención comienza con gestos simples, reforzando el lavado de manos, mantener las uñas cortas y limpias, y ducharse luego de salir de la pileta o de la playa. Además, se recomienda elegir ropa liviana, clara y holgada, y evitar permanecer con prendas húmedas.

Medidas prácticas adicionales para cuidar la piel
Secar bien los pliegues del cuerpo, no compartir objetos personales como toallas, calzado o peines, y evitar caminar descalzo en zonas húmedas públicas son medidas sencillas que ayudan a cuidar la piel. El uso correcto de repelentes también contribuye a prevenir picaduras y molestias.
