Retinol, vitamina C y ácido hialurónico llevan años entre los nombres más reconocidos del cuidado de la piel, pero un activo comenzó a ganar cada vez más espacio en sérums y cremas antiedad: los péptidos. Su popularidad no responde solamente a una nueva tendencia de skincare, sino a una mayor comprensión sobre los mecanismos que intervienen en el envejecimiento cutáneo.
Los péptidos se posicionan especialmente en rutinas que buscan trabajar sobre la pérdida de firmeza, las arrugas y otros signos asociados al paso del tiempo. A diferencia de los ingredientes que apuntan a una transformación visible de manera inmediata, su función está relacionada con acompañar determinados procesos naturales de la piel que se vuelven menos eficientes con la edad.
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“Funcionan como mensajeros que ayudan a la piel a poner en marcha procesos que naturalmente realiza, pero que con el paso del tiempo se vuelven menos eficientes”, explica el Dr. Simón Scarano, médico dermatólogo (MN 151.411), consultado por L'Oréal Paris sobre el funcionamiento de los péptidos en la piel.
Qué son los péptidos y para qué sirven en la piel
Para entender por qué los péptidos aparecen cada vez más en productos de skincare, primero hay que saber qué son. Se trata de pequeñas cadenas de aminoácidos, componentes que intervienen en diferentes procesos relacionados con la estructura y el funcionamiento de la piel.
Dentro del cuidado de la piel, los péptidos pueden contribuir a activar mecanismos vinculados con la firmeza, la reparación cutánea y la producción de colágeno. Precisamente, el colágeno es una de las proteínas estructurales fundamentales para mantener una apariencia firme y elástica, pero su producción disminuye progresivamente con el paso de los años.
La particularidad de los péptidos es que no plantean necesariamente una acción agresiva o exfoliante. En cambio, funcionan como señales para determinados procesos celulares. Por ese motivo, suelen aparecer en fórmulas antiedad destinadas a trabajar de manera progresiva sobre aspectos como arrugas, pérdida de firmeza, textura y elasticidad.
Esto también explica por qué la constancia resulta importante cuando se incorporan péptidos a la rutina de skincare. No se trata de esperar una modificación drástica después de una única aplicación, sino de utilizar fórmulas diseñadas para acompañar la piel a largo plazo.
Cómo incorporar los péptidos a una rutina de skincare
Una de las claves al elegir productos con péptidos es observar la fórmula completa. Estos ingredientes pueden combinarse con otros activos ampliamente utilizados en dermatología cosmética, como el ácido hialurónico, la vitamina C o derivados del retinol, para abordar diferentes necesidades dentro de una misma rutina.
L'Oréal Paris, por ejemplo, incorporó los péptidos a su línea Revitalift Láser para el mercado de consumo masivo, recomendada por la marca para mayores de 30 años. Dentro de la propuesta aparece el Sérum Triple Acción Revitalift Láser, que combina péptidos y Pro Retinol, junto con tres tipos de ácido hialurónico, vitamina C y Argirelina.
Los péptidos ganan protagonismo en las rutinas de skincare después de los 30.(Instagram)
Esta última es un péptido utilizado en cosmética por su acción sobre las arrugas dinámicas, aquellas que se hacen visibles como consecuencia de los movimientos repetidos de los músculos faciales. La fórmula busca, de esta manera, trabajar simultáneamente sobre hidratación, luminosidad, firmeza y apariencia de las líneas de expresión.
Al momento de construir una rutina con péptidos, hay algunos puntos que conviene considerar:
Priorizar la constancia: los péptidos están pensados para acompañar procesos de la piel a mediano y largo plazo.
Mirar la fórmula completa: pueden encontrarse combinados con ácido hialurónico, vitamina C, retinoides u otros ingredientes antiedad.
Elegir según las necesidades de la piel: hidratación, firmeza, textura y arrugas requieren estrategias diferentes.
No olvidar la protección solar: cualquier rutina orientada a prevenir o tratar signos de envejecimiento debe complementarse durante el día con protector solar.
Consultar con un dermatólogo: especialmente cuando se utilizan varios activos potentes o existe sensibilidad, rosácea, acné u otra condición cutánea.
Los péptidos ganan protagonismo en las rutinas de skincare después de los 30.(Instagram)
El sérum de la línea tiene un precio informado de $55.990, mientras que la crema facial de día y la crema facial de noche cuestan $49.490 cada una. El Corrector Instantáneo de Bolsas, pensado para el contorno de ojos y con una acción cosmética rápida sobre bolsas y líneas de expresión, se comercializa a $48.490, según los valores proporcionados por la marca.
Por qué los péptidos ganan protagonismo frente a otros activos
El crecimiento de los péptidos en el skincare se inscribe en un cambio más amplio dentro de la cosmética: las rutinas empiezan a orientarse no solamente a corregir signos visibles, sino también a comprender qué mecanismos de la piel se modifican con la edad y cómo acompañarlos.
Eso no significa que los péptidos reemplacen al retinol, la vitamina C o el ácido hialurónico. Cada uno cumple funciones diferentes. Mientras el ácido hialurónico es especialmente valorado por su capacidad para aportar hidratación y mejorar temporalmente la apariencia de las líneas por deshidratación, la vitamina C se utiliza por su acción antioxidante y sobre la luminosidad. Los retinoides, en tanto, cuentan con amplio uso en estrategias contra el fotoenvejecimiento.
Los péptidos encuentran su lugar precisamente como parte de esa combinación de activos. Las nuevas fórmulas buscan abordar distintos mecanismos al mismo tiempo y simplificar rutinas que, durante el auge del skincare de múltiples pasos, podían llegar a acumular una cantidad excesiva de productos.
Los péptidos ganan protagonismo en las rutinas de skincare después de los 30.(Instagram)
Para quienes buscan una rutina antiedad con péptidos, la clave está menos en perseguir el ingrediente de moda y más en evaluar concentraciones, combinaciones, tolerancia y constancia. Una fórmula sofisticada no necesariamente requiere una rutina extensa: un buen sérum, hidratación adecuada y protección solar pueden constituir una base efectiva, siempre adaptada a cada tipo de piel.
Así, los péptidos pasan de ser un término relativamente desconocido a ocupar un lugar destacado junto a los grandes clásicos del cuidado facial. Su llegada a líneas de consumo masivo confirma además un cambio importante: activos que hasta hace algunos años estaban asociados a fórmulas más específicas hoy se vuelven cada vez más accesibles y comienzan a formar parte del vocabulario cotidiano del skincare antiedad.