Qué es de la vida de Dolores Trull, la modelo que fue furor en los 90
Conocé la historia de una mujer que dejó atrás el mundo de la moda para reinventarse con éxito.


Durante los años 90, Dolores Trull fue una de las modelos argentinas más reconocidas a nivel internacional. Su figura recorrió las pasarelas más importantes del mundo y trabajó para firmas de lujo como Chanel, Milán, Nueva York, Fendi y Versace. Su nombre estaba asociado a las grandes firmas y desfiles fashionistas del mundo. Sin embargo, con los años decidió dejar atrás esa vida y bajó su perfil mediático.

Lejos de los flashes y de la exposición mediática, hoy atraviesa una etapa completamente diferente marcada por el bienestar personal, el emprendimiento y una conexión más profunda con sus verdaderos intereses. A punto de cumplir 50 años, la exmodelo decidió priorizar una vida más tranquila y alejada del vértigo que caracterizó gran parte de su carrera. Entre viajes, largas temporadas cerca del mar y nuevos proyectos profesionales, la colega de Pampita encontró un equilibrio que la tiene más plena que nunca.
Tras dejar el modelaje en el momento de mayor éxito, Dolores comenzó un proceso de búsqueda personal que la llevó a explorar distintos caminos. Estudió publicidad y marketing, trabajó en producción, fotografía y televisión, hasta descubrir una pasión que terminaría transformándose en su principal actividad profesional: el diseño de joyas.

Con el paso de los años creó su propia marca de accesorios y joyería artesanal, un emprendimiento que se consolidó y que hoy representa una parte fundamental de su presente. Sus diseños, realizados de manera artesanal, se caracterizan por piezas únicas inspiradas en experiencias personales, viajes y emociones. DT Jewellery, es el nombre de su línea de joyas.
Pero la joyería no es el único proyecto que ocupa sus días. La empresaria también diversificó sus actividades y desarrolló nuevos negocios vinculados al diseño y al estilo de vida, consolidando una faceta emprendedora que creció lejos de las pasarelas. Dolores Trull desarrolló otro emprendimiento relacionado con la moda: Anna et Camille, junto a la diseñadora de calzado Verónica Santesteban.


La playa se convirtió además en otro de sus refugios favoritos. Allí encuentra la calma necesaria para desconectarse de las obligaciones cotidianas y conectar con una rutina mucho más relajada. Entre caminatas, actividades al aire libre y tiempo compartido con su familia, construyó un presente muy distinto al de la modelo que desfilaba en las capitales de la moda.
Lejos de extrañar la fama, Trull asegura sentirse cómoda con la vida que eligió. El reconocimiento quedó en segundo plano frente a la satisfacción que le generan sus proyectos personales y la posibilidad de crear desde un lugar más auténtico.
Así, la mujer que supo conquistar las grandes pasarelas internacionales demuestra que la reinvención no tiene edad. A los 50, Dolores Trull atraviesa uno de sus mejores momentos: con nuevos desafíos, negocios exitosos y una vida diseñada a su propia medida.