Mucho más que palo santo y truco: el pacto de hermandad oculto entre el Cuti Romero y Lisandro Martínez
Comparten habitación, limpian las malas energías y se cuidan las espaldas como hermanos. La historia de la zaga central de la Scaloneta.


El éxito de una defensa en el fútbol de alta competencia suele explicarse desde la táctica, el retroceso o la sincronización física. Sin embargo, para entender la solidez granítica que exhibe la selección argentina en el Mundial 2026, hay que adentrarse en la intimidad de la concentración y observar la profunda complicidad que une a Cristian "Cuti" Romero y Lisandro Martínez.

Lo de ellos no es una simple sociedad de fin de semana; es un pacto de lealtad inquebrantable que nació en las categorías juveniles de la Sub-20 y se consolidó en la convivencia diaria. "Hermanos", es la palabra con la que se llaman mutuamente en el día a día, una unión tan potente que se traslada de inmediato al campo de juego.

Los defensores eligen refugiarse en las costumbres tradicionales de nuestro suelo. En su cuarto, la televisión no se enciende, las consolas de videojuegos no existen y el tiempo se detiene entre eternas rondas de mate, charlas profundas y acalorados partidos de truco. Es en ese espacio de confianza absoluta donde fortalecen un vínculo que luego los vuelve invencibles cuando cruzan la línea de cal.

Hay un elemento místico que envuelve a esta zaga y que se ha transformado en un sello inalterable de su rutina: el ritual del palo santo. Junto a Nahuel Molina, Martínez y Romero repiten religiosamente la costumbre de encender esta madera sagrada, a veces acompañada de agua bendita, para sahumar el ambiente, limpiar las malas vibras y renovar las energías del grupo antes de cada partido.

Lionel Scaloni quien mejor definió la naturaleza de esta relación: “El Cuti, Molina o Lisandro se cortarían las venas uno por el otro, se conocen hace un montón. Un error de uno hace que a lo mejor sea más chiquito porque el otro lo banca, le dice 'no pasa nada', o lo arregla sabiendo que es un amigo. Parecen tonterías, pero no. Hace una química diferente. En el fútbol cuenta y mucho”.

La dupla central se enfoca ahora en lo que será el examen definitivo de jerarquía: el cruce de octavos de final ante la selección de Egipto. El gran reto será neutralizar a Mohamed Salah, la estrella del Liverpool y viejo conocido de ambos debido a las batallas encarnizadas que disputan semana a semana en la exigente Premier League de Inglaterra.

Los "hermanos" de la zaga de la selección argentina volverán a pararse en el área listos para batallar cuando el partido exija el corazón en la mano. Lisandro sintetizó a la perfección el espíritu combativo que comparten: “A veces no se juega todo lo bien todos los partidos. Pero cuando no tenemos el mejor día, tenemos mucho corazón. Luchar hasta el final, es lo que nos mantiene firmes”