Reveló cuánto gana limpiando vidrios y sorprendió a todos con la cifra: "Nunca pensé que iba a tener tanta visibilidad"
Dejó los estudios a los 16 años y abandonó su casa. Hoy, con 21, emplea con orgullo un oficio que aprendió en la calle.


Sortear las adversidades que plantea la vida, intentar mantenerse a flote cómo sea e ir en busca de sus sueños. Esto es lo que está haciendo Elías Valdatti, un joven de 21 años que logró visibilidad en las redes sociales por mostrarse limpiando vidrios en los semáforos de La Plata.
El chico, que recientemente le brindó una entrevista a TN, explicó que este es un paso previo para lograr lo que más quiere en el mundo: tener un local en el que pueda tatuar a los clientes, cortarles el pelo y vender ropa.


Según comentó en la nota, Elías abandonó los estudios escolares a los 16 años y decidió independizarse por problemas familiares. Ante la imposibilidad de mantenerse solo, decidió probar suerte limpiando vidrios de autos, un oficio que le llamó la atención viendo a otros chicos de su edad en la esquina de 13 y 32, en la ciudad platense.
A pesar de que el primer vehículo que lavó no quedó tan bien, se enfocó en aprender y seguir mejorando. Al otro día se llevó un balde prestado, un sobre de shampoo y artículos para limpiar, despertando así una pasión que mantiene en la actualidad: "Me tocó rebuscármela en la calle y aprender a resolver las cosas por mi cuenta", expresó.
Con el empleo fluyendo, a los 19 años determinó publicar videos en las redes sociales mostrando cómo es una jornada en la calle, una elección que le permitió desmentir prejuicios: "La gente piensa que soy un villero que limpia vidrios y la realidad es otra. Soy un pibe rebuscándomela. Nunca le falté el respeto a nadie", detalló en la entrevista realizada por la periodista Lola Blasco.
Ahora, tras cinco años de arduo trabajo, el joven es una celebridad dentro del barrio. Los conductores, que antes rechazaban su propuesta para higienizar el parabrisas, le piden hasta fotos: "Nunca pensé que iba a tener tanta visibilidad", comentó.
Este camino recorrido, que viene evolucionando constantemente, le deja actualmente un saldo de 70 mil pesos por día, siempre y cuando las personas que atiende estén en una buena jornada.


Paralelamente a su empleo, Elías descubrió su pasión por los tatuajes, un oficio que aprendió y que quiere desarrollar en el futuro.
Si bien lo está llevando a cabo en su casa y en los domicilios de los clientes, el sueño es tener un local para dedicarle el 100% de su tiempo: "Siempre tuve la idea de construir algo propio. Me gusta el hecho de crear con mis manos y que otra persona se lleve algo que va a tener para siempre", concluyó.