Pasó de jugar en la D a la Primera División, llegó a San Lorenzo y se retiró a los 45 años
Carlos Moreno nació futbolísticamente en el club Cañuelas, donde se destacó y pasó rápidamente a llamar la atención de la máxima categoría del fútbol argentino. Explicó cuál fue su secreto para retirarse en el 2018 después de pasar 25 años jugando a la pelota.
Carlos Moreno, de Cañuelas a San Lorenzo: una carrera de 25 años en el fútbol argentino.
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La historia de Carlos Moreno es una de las que pocas veces se ven en el fútbol argentino. Nació en el Club Cañuelas, un humilde equipo de la D, la última categoría competitiva local, y pasó a jugar en la Primera División. Incluso, llegó a jugar en San Lorenzo y fue dirigido por Oscar Ruggeri.
Moreno debutó en 1993 con la camiseta de Cañuelas y, tras destacarse como mediocampista ofensivo, logró el ascenso y el salto al profesionalismo. En 25 años de carrera, jugó en Argentinos Juniors, San Lorenzo, Chacarita, Lanús y tuvo experiencias internacionales en España y Ecuador, además de vestir varias camisetas del ascenso argentino. “No es fácil mantenerte durante 25 años en el fútbol argentino. Me cuidé mucho con la comida y las salidas. Gracias a Dios, no tuve muchas lesiones. La clave tiene que ver con la alimentación y el buen descanso”, explica Moreno, quien se retiró a los 45 años en Deportivo Laferrere.
El mediocampista ofensivo se retiró a los 45 años tras jugar en clubes de Primera y el ascenso.
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De la D a la élite y el secreto de una carrera longeva
El salto de la D a Primera no fue sencillo: “Sentí el cambio sobre todo en lo físico. Me costó adaptarme, pero el fútbol te cambia la vida si luchás y te cuidás”, recuerda Moreno. Tras su paso por Cañuelas, llegó a Argentinos Juniors, dirigido por Chiche Sosa, y luego a San Lorenzo, donde compartió plantel con el Pipi Romagnoli y fue dirigido por Ruggeri y Pellegrini. En total, disputó 166 partidos en la máxima categoría y convirtió 33 goles.
Moreno extendió su carrera profesional jugando en el exterior para Gimnastic de Tarragona en España y Deportivo Quito en Ecuador. De regreso en Argentina, pasó por clubes como Atlético de Rafaela, Huracán, Tristán Suárez y Laferrere. “Entrenaba todos los días y, aunque ya no jugaba en mi posición natural, me adapté para seguir rindiendo. En los últimos años, era más pensante que físico”, resume sobre su etapa final como futbolista.
Su longevidad se basó en el cuidado personal, la disciplina y el amor por la pelota.
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El retiro y la transición fuera de las canchas
Su retiro en 2018 no fue el ideal: “Me podría haber despedido dentro de una cancha, pero no me avisaron y tuve que irme de un día para el otro”, lamenta Moreno, que siempre soñó con una despedida diferente en Laferrere, el club de sus amores. Tras colgar los botines, trabajó en inferiores y dirigió interinamente en Primera, pero actualmente se mantiene alejado del fútbol profesional. “Fue difícil el cambio. Pasás de la rutina diaria a estar en tu casa, pero con el tiempo lo fui asimilando”, relata.
El secreto para llegar hasta los 45 años en el fútbol, según La Vieja Moreno, es sencillo: “No hay mucho misterio. Descansar bien, alimentarse correctamente y evitar excesos. El entrenamiento invisible es tan importante como lo que hacés en la cancha”.