Quién es Mostafa Shobeir, el arquero de Egipto, hijo de un histórico, que le complicó la tarde a la Argentina
Le atajó el penal a Lionel Messi y tomó confianza, quedándose con varias jugadas claras. Quién es su papá.


El partido de octavos de final comenzó adverso para la Argentina. Egipto se puso en ventaja a los 15' y, enseguida, Lionel Messi tuvo la posibilidad de empatarlo, pero se cruzó con un obstáculo inesperado: el arquero egipcio, Mostafa Shobeir.


Shobeir tiene 26 años, se formó en Al Ahly y tiene un apellido histórico: su padre, Ahmed, atajó en el Mundial 1990 y es uno de los más arqueros más importantes de su país.
ARGENTINA SE PERDIÓ EL EMPATE: LE ATAJARON UN PENAL A MESSI pic.twitter.com/Ij14WBAOQr
— Vía País (@ViaBsAscomar) July 7, 2026
Este martes fue, sin dudas, la figura del primer tiempo. No solo por detener el tiro del capitán argentino, sino por una serie de atajadas clave que permitieron a los egipcios irse con ventaja al descanso. Shobeir ya venía mostrando todo su potencial en el fútbol africano y lo terminó de consolidar en el vigente torneo.
Shobeir nació el 17 de marzo de 2000 en Guiza y se formó en Al Ahly, el club más importante de Egipto y uno de los gigantes de África. Su historia está atravesada por un apellido de peso: es hijo de Ahmed Shobeir, histórico arquero de la selección egipcia, mundialista en Italia 1990 y figura del mismo club.
Tener esa ascendencia le resultó una "carga" durante los primeros años debido a las comparaciones con su padre y, por otro lado, a una inevitable competencia interna muy fuerte: en Al Ahly tuvo por delante a Mohamed El Shenawy, referente del equipo y de la selección.

Por ello, sus oportunidades llegaron de manera gradual hasta que logró aprovecharlas con actuaciones cada vez más sólidas.
Su gran salto se dio cuando tuvo continuidad en el arco de Al Ahly y respondió en partidos de alta exigencia, especialmente en la Liga de Campeones de África. Comenzó así a ganarse el reconocimiento de los hinchas, que comenzaron a verlo como el sucesor natural de El Shenawy tanto en el club como en el seleccionado.

Entre sus principales virtudes aparecen los reflejos, la reacción en disparos cercanos, la seguridad bajo los tres palos y la personalidad para jugar bajo presión. Como contrapartida, todavía debe sumar más experiencia internacional y terminar de consolidarse como titular indiscutido, además de mejorar algunos aspectos del juego con los pies.
El Mundial 2026 puede marcar un antes y un después en su carrera: frente a Argentina, con Messi como rival, volvió a demostrar que ya no es solo “el hijo de”, sino un arquero con historia propia.