Estuvieron vedadas durante más de tres siglos: el histórico camino de las mujeres para llegar al Colegio Nacional de Monserrat
Hace menos de 30 años hubo protestas, amparos judiciales y una fuerte resistencia.


Durante 310 años, las mujeres no pudieron estudiar en el Colegio Nacional de Monserrat, la institución educativa más antigua de la Argentina. Cuando en 1997 la Universidad Nacional de Córdoba decidió abrir sus puertas a alumnas, el cambio generó una fuerte reacción.

Hubo tomas del colegio, protestas, recursos judiciales y sectores que sostenían que la presencia femenina terminaría con la identidad del histórico establecimiento. Casi tres décadas después, esa historia escribió un nuevo capítulo.
Este año, la comunidad educativa eligió a María José Alcázar como la primera directora mujer del Monserrat, un hecho que marca un antes y un después en los 339 años de vida de la institución.
Las elecciones de los colegios preuniversitarios de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) dejaron un dato histórico. Por primera vez, el Monserrat iba a ser dirigido por una mujer, ya que ambas listas estaban encabezadas por candidatas.
Finalmente, María José Alcázar, de la lista Ser Más Monserrat, obtuvo el 62,98% de los votos y se convirtió en la primera directora de la historia del colegio.

Profesora de Inglés, egresada de la UNC y hasta ahora secretaria académica del establecimiento, Alcázar destacó que la institución atraviesa un momento de transformación.
"Es un buen momento para que haya una mujer directora. Quizás sea el aporte de un liderazgo firme pero empático, con una sensibilidad distinta y una mayor búsqueda de consensos", sostuvo en una entrevista.

Hasta 1997, el Colegio Nacional de Monserrat era exclusivamente para varones. Durante décadas se argumentó que el establecimiento había sido pensado únicamente para hombres, que la convivencia modificaría la disciplina e incluso que el edificio histórico no estaba preparado para recibir alumnas.
Todo cambió cuando el Consejo Superior de la UNC aprobó una ordenanza que estableció que las inscripciones debían realizarse sin distinción de sexo. Esto pasó el 6 de mayo de 1997.
Hubo tomas del colegio, protestas de padres, estudiantes y docentes, además de presentaciones judiciales para intentar impedir el ingreso de mujeres.

Entre los argumentos de quienes se oponían aparecían afirmaciones como que la presencia femenina "destruiría la cultura monserratense" o que vulneraba el derecho de las familias a elegir una educación acorde con sus convicciones.
La discusión no terminó dentro del colegio. El conflicto llegó a la Justicia y recién en 2000 la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la constitucionalidad del ingreso de mujeres al Monserrat.

Tres años antes, en 1998, habían ingresado las primeras 44 alumnas que aprobaron el examen. Ellas debieron convivir con un clima de resistencia durante los primeros meses.
Con el paso de los años, la presencia de mujeres dejó de ser una excepción. Las estudiantes comenzaron a destacarse académicamente, se incorporaron docentes y directivas, y las tradiciones del colegio fueron adaptándose a una nueva realidad.

Hoy, casi 30 años después de aquella lucha, el Monserrat completa un cambio que parecía imposible en 1997. La elección de María José Alcázar como directora representa mucho más que un cambio de autoridades: simboliza el recorrido de generaciones de mujeres que primero debieron pelear por ingresar a las aulas y que ahora llegan al máximo cargo de conducción de la institución.