Trascendió el violento pasado del detenido por el nuevo femicidio en Córdoba
El asesinato de Rocío Gómez en Santa María de Punilla sacó a la luz el historial de Maximiliano Baudraco, un hombre con antecedentes de violencia que la Justicia no frenó.


La detención de Maximiliano Baudraco, de 40, por el femicidio de Rocío Belén Gómez, de 27, no fue el primer encuentro del hombre con la Policía de Córdoba. El crimen, que ocurrió este lunes 20 de julio en Santa María de Punilla, es el desenlace de una larga historia de violencia.

El acusado ya contaba con un perfil marcado por la violencia intrafamiliar y problemas con la autoridad. Según registros judiciales, su conducta violenta no se limitaba a su pareja, sino que alcanzaba a gran parte de su círculo íntimo.
En octubre de 2025, la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje dictó una sentencia contra Baudraco. Se le impuso una pena de dos años y dos meses de prisión de ejecución condicional por delitos de coacción, resistencia a la autoridad y daño calificado.

La causa se originó en 2023, cuando el agresor amenazó de muerte a su suegra, Miriam Palacios, advirtiéndole: “No te metas porque te voy a cagar a palos, te voy a prender fuego la casa”. Una semana después, atacó a pedradas un móvil policial que asistía a un conflicto familiar.
Uno de los datos más estremecedores que se conoció luego del femicidio es que Baudraco también agredía físicamente a su propia madre. Beatriz Palacios, tía de la víctima, describió la relación entre el agresor y su progenitora como “bastante tensa y violenta”, en diálogo con La Voz.

“Él también le ha pegado a su madre”, relató Beatriz en una entrevista, confirmando que el comportamiento agresivo era una constante en la vida del imputado. Esta conducta se repetía incluso frente a otros familiares, sin distinción de parentesco.
Desde joven, Baudraco fue tratado por su entorno como una persona con dificultades para controlar su ira. Su familia lo describe como un “chico rebelde” que buscaba peleas por cualquier motivo y que arrastraba diversos traumas.
Además de su carácter, el consumo de alcohol agravaba sus reacciones. Testigos del crimen indicaron que, al momento de ser detenido, el hombre se encontraba alcoholizado, estado en el que solía protagonizar disturbios en la calle y en la vivienda familiar.
A pesar de tener prohibido el contacto con su suegra y restricciones vigentes, Baudraco ignoraba las órdenes judiciales. Entraba y salía de la casa de Independencia y Echeverría de manera habitual, ante la impotencia de la familia.

“No sé cómo no controlaron más a este hombre, no se hizo nada para que esto no pasara”, denunció una vecina del barrio Santa María Oeste. Hoy, con Baudraco detenido e imputado por homicidio calificado, la comunidad cuestiona la ineficacia de un sistema que conocía su peligrosidad pero no logró proteger a Rocío.