Una tradicional fábrica de alfajores regresa al centro de Córdoba
La icónica firma cerró sus puertas a principios de año y vuelve al mercado con una renovada impronta y criterios claros. Las claves para mantener un histórico legado artesanal.


Una tradicional fábrica de alfajores que marcó a generaciones de cordobeses desde 1992, La Paila había anunciado su cierre a principios de 2026. Sin embargo, el chef Gabriel Reusa, titular de Goulu, evitó su desaparición y las dulces recetas tradicionales siguen en su histórico punto de producción.

La historia del regreso comenzó de forma casual. Al conocerse la noticia del cese de actividades por la crisis económica, Reusa contactó de inmediato a la familia Acosta. "Inmediatamente contactamos a sus dueños para proponerles continuar con la operación", explicó el empresario, en diálogo con Vía Córdoba, cuya firma absorbió la sociedad controlante.

La decisión de los fundadores de dar "un paso al costado" se basaba en la inestabilidad económica que dificultaba sostener el proyecto de alfajores y dulzuras. Sin embargo, el acuerdo alcanzado permite que el concepto de "confituras tradicionales" y los procesos 100% artesanales de la fundadora, Coni González, permanezcan intactos.

Bajo la nueva gestión, La Paila implementará un cambio estratégico en su catálogo. De los más de 70 productos que llegó a ofrecer, la producción ahora se concentrará exclusivamente en cuatro: colaciones, alfajores, nueces confitadas y capias.

"La idea es potenciar menos productos y concentrarnos en ellos para lograr mayor eficiencia y escala de costos", señaló Reusa. Para mejorar la conservación sin usar químicos, se incorporó tecnología de envasado Flowpack y un restyling completo del packaging para modernizar su impacto comercial.
Una de las grandes novedades es el lanzamiento de la línea premium "Camino Real". Esta colección conserva el envoltorio tradicional en papel encerado y se enfoca en la identidad más pura. Incluirá rellenos con membrillo rubio, cayote y un "alfajor antiguo" de masa neutra.

Para Reusa, la clave del alfajor local es el baño de glasé, ya que él y su equipo consideran que el chocolate no forma parte de la identidad original cordobesa. La receta mantendrá la masa suave con fécula de maíz y los rellenos de fruta que caracterizaron a la marca durante tres décadas.

El histórico local de venta directa ubicado en Duarte Quirós 185 no cerrará sus puertas permanentemente. Actualmente se encuentra en proceso de remodelación para transformarse en una nueva sucursal de Goulu, integrando la cafetería con la venta de las tradicionales confituras.

El objetivo final es expandir la presencia de estos dulces típicos hacia las provincias vecinas, consolidando a la marca como una "reserva de identidad" de la gastronomía de Córdoba.

"La Paila representa una gran reserva de identidad y tradición, y desde Goulu nos comprometemos con la continuidad de una marca tradicional que sin dudas ya es parte de la historia de Córdoba", cerró Reusa.