La sospecha sobre Marianela Palmero que complica su situación en el caso Agostina Vega
La Justicia de Córdoba profundiza la investigación sobre la madre de la hija de Claudio Barrelier por avances en las pericias sobre la casa en barrio Cofico.


La madre de la hija de Claudio Barrelier, Marianela Palmero atraviesa una tormenta judicial que agrava su situación procesal con el paso de los días. Lo que comenzó como una imputación por encubrimiento en el femicidio de Agostina Vega derivó en sospechas de una participación activa en la alteración de la “zona cero”.

La querella, representada por la abogada Fernanda Alaniz, sostiene que Palmero no fue una simple espectadora de los hechos. El hallazgo de la habitación donde ocurrió el asalto sexual asombró a los peritos por su estado: mientras el resto de la casa era un “basural” de acumulación extrema, ese cuarto parecía un “quirófano” por su pulcritud.
Para los investigadores, es improbable que el principal sospechoso haya realizado una desinfección técnica. La sospecha recae directamente sobre Palmero y el entorno íntimo de Barrelier, quienes habrían tenido movimientos sospechosos en el domicilio para eliminar evidencia biológica antes de los allanamientos oficiales.

“Estamos hablando de una persona a la que la higiene no lo caracteriza”, remarcó Alaniz al referirse a Barrelier. Este contraste refuerza la hipótesis de un esfuerzo coordinado por “limpiar” el sitio y procurar la impunidad del imputado principal en la vivienda de calle Juan del Campillo.
La situación de Palmero se complicó aún más este agosto con la ampliación de su imputación por un hecho de mayo de 2025. El fiscal Raúl Garzón la acusó formalmente de haber encubierto también el ataque contra una joven identificada como "M", quien logró escapar del mismo inmueble hace un año.

En aquel antecedente, ella habría colaborado activamente en la desaparición de rastros clave, específicamente el arma con la que Barrelier amenazó a la víctima. Para la Justicia, esto evidencia un patrón sistemático de protección que se habría replicado de forma casi idéntica en el caso de Agostina Vega.
Otro elemento que la acorrala es un mensaje de WhatsApp enviado la noche del crimen donde Palmero preguntaba a Barrelier: “¿Qué fue ese grito?”. Según la causa, el imputado le ordenó borrar la comunicación. Además, las pericias acústicas determinaron que la casa funciona como una "caja de zapatos" donde se escucha hasta el agua correr, haciendo imposible no oír el ataque.

Recientemente, Palmero renovó su estrategia legal y designó a la abogada Ángela Burgos para su defensa en esta etapa crítica. Mientras tanto, permanece detenida bajo un cerco judicial que suma seis sospechosos y se encamina hacia un juicio oral con pedidos de prisión perpetua.