El escalofriante antecedente de Claudio Barrelier que complicaría a Marianela Palmero
Un testimonio clave reveló un accionar de la madre de la hija del principal acusado por el femicidio de Agostina Vega en el barrio Cofico de la ciudad de Córdoba.


El femicidio de Agostina Vega, en barrio Cofico, puso bajo la lupa al principal sospechoso, Claudio Barrelier, pero también a su pareja, Marianela Palmero. Actualmente, detenida por encubrimiento agravado, la situación procesal de Palmero se volvió crítica al conocerse un escalofriante antecedente.

Según revelaron fuentes judiciales y la abogada Mónica Picco, representante de una víctima previa de Barrelier, este no es el primer horror en la vivienda de calle Juan del Campillo. En mayo de 2025, una joven escapó de allí tras ser secuestrada y agredida sexualmente por el ahora acusado de femicidio.

El testimonio de aquella oportunidad es demoledor para la actual estrategia de defensa de Palmero. Mientras los vecinos socorrían a la joven que huía semidesnuda y pidiendo auxilio, Palmero fue vista saliendo de la casa con su hija “como si nada hubiera pasado”.

Para la querella, este hecho demuestra que la mujer “hacía la vista gorda” ante las atrocidades que Barrelier cometía en su propia cara. Este comportamiento histórico desestimaría la coartada actual de Palmero, quien asegura no haber escuchado nada durante las 36 horas que Agostina permaneció cautiva.
La inspección ocular y la pericia acústica en la “casa del horror” terminaron de comprometer la situación de la imputada. Según el abogado Carlos Nayi, los resultados técnicos “terminan de sepultar cualquier hipótesis exculpatoria” basada en el silencio.
Las dimensiones reducidas de la vivienda y la cercanía de los ambientes hacen “materialmente imposible” que los gritos no fueran oídos. Eduardo Allende, abogado del también detenido Osvaldo Fassetta, admitió que “uno parado en la cocina escucha perfectamente lo que se habla en el living”.
Otra prueba contundente contra la mujer es un mensaje de WhatsApp que envió a Barrelier la noche del crimen: “¿Qué fue ese grito?”. Según la fiscalía, Palmero borró posteriormente este intercambio para ocultar que había advertido la situación de violencia.
Para la doctora Fernanda Alaniz, abogada del padre de Agostina, la responsabilidad es compartida por la convivencia en un espacio tan pequeño. “Si escuchó uno, escucharon todos”, sentenció la letrada, quien exige que caigan todos los responsables del encubrimiento en barrio Cofico.

Actualmente, Palmero permanece alojada en un establecimiento penitenciario mientras se define si se le dicta la prisión preventiva. Su historial de silencio y complicidad, que comenzó mucho antes de la tragedia de Agostina, es hoy la pieza central que la mantiene tras las rejas.