Un pueblo de Córdoba tiene menos de 800 habitantes, pero recibe 500.000 turistas al año
Entre bosques, arroyos y construcciones de madera y piedra, esta localidad conserva una atmósfera que remite a una aldea europea.


En medio de las Sierras Grandes de Córdoba, existe un lugar donde el paisaje parece cambiar de continente. Bosques de coníferas, construcciones de madera y piedra, techos a dos aguas, arroyos y senderos serranos forman una postal que recuerda a una pequeña aldea europea.

Se trata de La Cumbrecita, uno de los destinos más singulares del Valle de Calamuchita. Su particular arquitectura, el entorno natural y una característica poco habitual en Argentina hacen que recorrerla sea una experiencia diferente: los vehículos no pueden circular por el casco urbano.
La identidad de La Cumbrecita está estrechamente vinculada con la inmigración centroeuropea. Su desarrollo comenzó durante la década de 1930, cuando la familia Cabjolsky y otros inmigrantes provenientes de Europa Central comenzaron a instalarse en la zona.

Con ellos llegaron nuevas formas de construir y también especies de árboles que modificaron el paisaje. La forestación con coníferas y las primeras edificaciones de madera y piedra fueron dando forma a una estética que todavía se conserva.
Hoy, los techos inclinados, las fachadas de madera y los materiales naturales se mezclan con las montañas y los bosques. El resultado es un paisaje que, por momentos, parece transportado desde los Alpes hasta las sierras cordobesas.
Desde 1996, el casco urbano mantiene una restricción permanente para la circulación de vehículos particulares. Quienes llegan en auto deben dejarlo en una playa de estacionamiento ubicada en el acceso y continuar el recorrido a pie.
Así, las calles de ripio, los senderos y los espacios naturales se convierten en parte esencial de la experiencia. Sin el tránsito habitual de una localidad turística, el sonido de los vehículos queda reemplazado por el de los arroyos, el viento y los pájaros. Esta condición convirtió a La Cumbrecita en el único pueblo peatonal del país, según la información turística difundida sobre la localidad.
De acuerdo con el Censo Nacional 2022, La Cumbrecita tiene 748 habitantes permanentes. Sin embargo, desde la comuna se señala que el destino recibe alrededor de 500.000 turistas al año.

El desafío consiste en sostener ese enorme flujo de visitantes sin perder las características naturales y arquitectónicas que convirtieron al pueblo en uno de los lugares más particulares de Córdoba.
La experiencia no termina en el casco urbano. La Cumbrecita cuenta con diferentes circuitos para recorrer a pie y adentrarse en los bosques. Uno de ellos es el Sendero La Reserva, que comienza en el sector del estacionamiento superior y se interna entre la vegetación. También existen recorridos hacia la Cascada Escondida y el cerro Wank, uno de los puntos panorámicos más conocidos de la localidad.

Desde la cima del Wank, ubicada a más de 1.400 metros sobre el nivel del mar, se pueden obtener vistas del Valle de Calamuchita. Para algunas de estas excursiones, las recomendaciones turísticas oficiales sugieren realizar el recorrido acompañado por un guía profesional.
En total, el casco histórico propone un recorrido peatonal de unos 2,38 kilómetros, suficiente para descubrir un pueblo donde la arquitectura centroeuropea, los bosques y el silencio serrano construyen una postal difícil de encontrar en otro lugar del país.