Las pruebas científicas que permitieron condenar a los policías en el caso Blas Correas
Detrás de la histórica condena hubo un complejo trabajo pericial que permitió revelar cómo ocurrió el ataque, probar el intento de encubrimiento y llevar a los responsables ante la Justicia.
Cuáles fueron las pruebas que permitieron la condena de los policías.(Web)
La condena por el crimen de Blas Correas contó con una serie de pruebas científicas que permitieron reconstruir lo ocurrido, desmontar el intento de encubrimiento y sostener las sentencias dictadas por la Justicia. Desde el análisis balístico hasta la reconstrucción virtual en 3D y las pericias médicas, cada evidencia fue determinante para esclarecer una de las causas de violencia institucional más graves de la provincia.
La madrugada del 6 de agosto de 2020, Valentino Blas Correas, de 17 años, viajaba junto a cuatro amigos en un Fiat Argo cuando el vehículo fue atacado a tiros por policías durante un control en avenida Vélez Sarsfield. Tras los disparos, el adolescente fue trasladado al Sanatorio Aconcagua, donde no recibió atención médica, y luego se intentó encubrir el hecho mediante el "plantado" de un arma para simular un enfrentamiento.
La reconstrucción virtual que reveló cómo ocurrió el ataque
Una de las pruebas más relevantes fue la reconstrucción virtual realizada por la Policía Judicial. Mediante tecnología 3D, los peritos integraron informes de balística, planimetría y fotografías para recrear la secuencia completa del ataque.
El estudio permitió establecer que se efectuaron seis disparos, cinco de los cuales impactaron contra el Fiat Argo. También determinó que el cabo primero Lucas Gómez realizó cuatro disparos y el cabo primero Javier Alarcónotros dos.
La reconstrucción identificó además que el segundo disparo efectuado por Gómez fue el que hirió mortalmente a Blas. El proyectil ingresó por el omóplato derecho, atravesó el pulmón, el pericardio y el corazón, provocándole un shock hipovolémico irreversible.
La pericia balística que desmintió la versión policial
El informe balístico fue otra pieza decisiva. El análisis de la trayectoria de los proyectiles demostró que los disparos fueron dirigidos hacia el habitáculo donde viajaban los cinco adolescentes.
Según el perito Héctor Schiaroni, la ubicación y dirección de los impactos descartaban que se hubiera intentado detener el vehículo disparando a las ruedas o realizando disparos disuasivos.
Cuáles fueron las pruebas que permitieron la condena de los policías.(Web)
La evidencia mostró que el ataque ocurrió cuando el automóvil ya se alejaba del control policial. Esa conclusión fue clave para sostener que los efectivos dispararon con conocimiento del riesgo letal que generaban, fortaleciendo la acusación por homicidio calificado.
La autopsia que confirmó el recorrido del proyectil
La autopsia permitió reconstruir con precisión el daño provocado por el disparo. Los médicos forenses establecieron que la bala atravesó órganos vitales y que la causa de muerte fue un traumatismo torácico grave con lesión cardíaca y pulmonar, compatible con el recorrido determinado previamente por las pericias balísticas.
La coincidencia entre ambas pruebas fortaleció la reconstrucción integral del hecho presentada durante el juicio.
Las pericias médicas que demostraron que Blas llegó con vida al sanatorio
Uno de los debates centrales fue establecer si Blas aún presentaba signos vitales cuando llegó al Sanatorio Aconcagua. Las pericias médicas realizadas por Copramesab concluyeron que el adolescente arribó con vida, aunque en estado agónico.
Los especialistas detectaron "lesiones intra vitam", entre ellas excoriaciones en el pabellón auricular y el hombro, compatibles con un arrastre o caída mientras aún existía circulación sanguínea.
Ese hallazgo fue determinante para acreditar que existía una posibilidad de asistencia médica y terminó sustentando las condenas por abandono de persona y omisión de auxilio.
La evidencia digital que reconstruyó los últimos minutos
Las cámaras de seguridad internas y externas del Sanatorio Aconcagua permitieron reconstruir minuto a minuto lo ocurrido tras el ingreso del vehículo. Las imágenes registraron el desesperado pedido de ayuda de los jóvenes, el rechazo a brindar asistencia y el breve lapso en el que permanecieron dentro del establecimiento antes de ser obligados a retirarse con Blas gravemente herido.
Los registros audiovisuales también permitieron corroborar distintas declaraciones realizadas durante la investigación y reconstruir con precisión la cronología de los hechos.
Las pruebas que derrumbaron el encubrimiento
Cada una de estas pericias aportó una pieza distinta del rompecabezas. En conjunto permitieron establecer cómo fueron los disparos, identificar quién efectuó el tiro mortal, demostrar que Blas llegó con vida al sanatorio y reconstruir los minutos posteriores al ataque.
La combinación de evidencia balística, médica, digital y de reconstrucción virtual terminó desarmando la versión inicial de los policías y fue la base sobre la que la Justicia de Córdoba dictó las condenas por uno de los casos de violencia institucional más emblemáticos de la historia reciente de la provincia.