Por qué expulsaron a 7 policías de la fuerza a 6 años del crimen de Blas Correas
La medida fue resuelta por el Tribunal de Conducta Policial. Los detalles.


A pocos días de cumplirse seis años del crimen de Blas Correas, el Tribunal de Conducta Policial y Penitenciario de Córdoba resolvió expulsar de la fuerza a siete policías que participaron del procedimiento realizado la noche del 6 de agosto de 2020.

La decisión no estuvo vinculada a los disparos que terminaron con la vida del adolescente, y por los que ya fueron condenados a prisión perpetua los cabos Lucas Damián Gómez y Javier Catriel Alarcón, sino al accionar que tuvo el resto de los efectivos después del ataque.
Según la resolución administrativa, los siete policías incurrieron en "faltas gravísimas" porque no auxiliaron a Blas Correas cuando ya había sido herido de bala.
El Tribunal sostuvo que los efectivos incumplieron su obligación de proteger la vida del adolescente, ya que no le brindaron asistencia médica ni facilitaron su traslado urgente a un centro de salud.
La sanción alcanzó a Natalia Soledad Márquez; Melisa Janet Escalante; Leonardo Alejandro Martínez; Diego Norberto González; Emanuel Alejandro Fachisthers; Rodrigo Emmanuel Toloza; y Ezequiel Eduardo Henot.

En el caso de Natalia Márquez, el organismo también le atribuyó haber ejercido violencia física innecesaria contra uno de los jóvenes que viajaba junto a Blas en el Fiat Argo.
Para el Tribunal, esas conductas constituyen faltas disciplinarias de extrema gravedad y justifican la expulsión definitiva de la Policía de Córdoba.
La resolución generó polémica porque varios de los policías cesanteados habían sido absueltos en el primer juicio penal por el crimen de Blas Correas. Sin embargo, desde el Tribunal de Conducta aclararon que el proceso disciplinario es independiente del proceso penal.
"No se necesita una sentencia firme para aplicar sanciones administrativas", explicaron desde el organismo, al sostener que su función es evaluar si los efectivos incumplieron los deberes propios de la actividad policial.
Uno de los efectivos cesanteados, Rodrigo Toloza, cuestionó la decisión y aseguró que ya había sido juzgado por esos hechos. "No entiendo por qué se me vuelve a acusar de abuso de autoridad cuando realmente se explayó todo en el juicio", sostuvo.
Según su versión, permaneció apenas siete minutos en la esquina de Chacabuco y Corrientes, donde murió Blas, y luego se retiró por orden de sus superiores para participar de un rastrillaje.

Otro de los policías expulsados, que pidió mantener su identidad en reserva, afirmó que la resolución lo dejó "sin trabajo, sin aportes y sin cobertura".
Ambos sostienen que su intervención en el procedimiento fue limitada y remarcan que las pericias telefónicas no detectaron contactos con los policías condenados.
La madre del adolescente, Soledad Laciar, consideró que la cesantía representa un avance, aunque sostuvo que todavía falta investigar a quienes integraban la cadena de mando. "Siguen apuntando para abajo", expresó.
Para Laciar, aún no fueron juzgadas las responsabilidades políticas y policiales de quienes dirigían la fuerza al momento del crimen. Mientras tanto, los siete policías expulsados continúan vinculados a una causa derivada en la que se investiga un presunto abuso de autoridad.