La medida clave en la investigación de la muerte del instructor de vuelo en Córdoba
La Justicia Federal de Córdoba investiga la muerte de Leandro Andrés Bertazzo, el instructor que cayó de una avioneta en la localidad de Toledo.


La investigación por la muerte del instructor de vuelo Leandro Andrés Bertazzo dio un giro institucional. La causa fue remitida a la Justicia Federal de Córdoba, luego de que la fiscalía de instrucción de Río Segundo se declarara incompetente para intervenir en el hecho.

El fiscal general Carlos Gonella, quien se encuentra a cargo de las fiscalías federales durante la feria judicial, lidera ahora las pesquisas para esclarecer lo ocurrido el pasado sábado en la localidad de Toledo. La principal medida adoptada hasta el momento es la custodia policial de la aeronave Cessna 150G.
El trágico episodio sucedió alrededor de las 18, a unos 22 kilómetros al sudeste de la Capital de la provincia. Bertazzo realizaba un vuelo de instrucción junto a una alumna de 22 años cuando, según los testimonios, se arrojó al vacío desde la cabina.
La aeronave, perteneciente a la escuela Flying Parrot, es ahora la pieza central de los peritajes técnicos. Los investigadores buscan determinar la mecánica de la apertura de la puerta en pleno vuelo, una maniobra descrita como de un “esfuerzo físico extraordinario”.

Dentro de la cabina, los peritos encontraron el teléfono, los auriculares y la documentación personal de Bertazzo intactos sobre el tablero. El análisis del dispositivo será fundamental para reconstruir las horas previas al incidente y los motivos de su decisión.
“Es como abrir la puerta de un auto a 200 o 300 kilómetros por hora”, explicó Eduardo Álvarez, director de la escuela de vuelo, al referirse a la resistencia del aire contra la estructura del Cessna.
La declaración de la estudiante, identificada como Rosario, es considerada la prueba más sólida en el expediente. Según su relato, Bertazzo le pidió que mantuviera el vuelo nivelado antes de quitarse los auriculares, desabrocharse el cinturón y saltar.

Pese a la situación extrema, la joven, que ya contaba con licencia de piloto privado, tomó el mando total gracias al sistema de doble comando de la nave. La maniobra de aterrizaje en el aeródromo de Coronel Olmedo fue calificada como “perfecta” por los expertos.
La Justicia también analiza un vuelo de reentrenamiento que el instructor completó con éxito minutos antes de la tragedia. En esa instancia previa, Bertazzo se desempeñó con total normalidad y lucidez ante otro alumno.
Un dato que sorprendió a los investigadores y al entorno laboral es que el piloto habría realizado una consulta en un instituto neuropsiquiátrico días antes del hecho. Esta información era desconocida por la escuela de vuelo hasta después del suceso.
La Justicia Federal solicitó los registros de los controles psicofísicos de Bertazzo, los cuales deben renovarse cada seis meses. Estos exámenes incluyen evaluaciones psicológicas exhaustivas y análisis para detectar el consumo de psicofármacos inhabilitantes.

“Su psiquis le ganó en la situación que estaba atravesando”, señaló Álvarez, recordando al instructor como un profesional con amplia trayectoria y “un ser humano espectacular”. La causa continúa bajo la principal hipótesis de una decisión personal y voluntaria del piloto.