"Médico clandestino y crimen": la denuncia que daría un giro en el caso Agostina Vega
Aseguran la existencia de un profesional de la salud irregular que desapareció luego del femicidio de la adolescente en Córdoba. Habría asistido a delincuentes.


La investigación por el femicidio de Agostina Vega en Córdoba incorporó un nuevo interrogante que apunta a las sombras del poder. Carla, una testigo clave y extrabajadora del local nocturno Wachitas Bar, reveló la existencia de un médico clandestino que habría brindado atención fuera del sistema legal a personas vinculadas con el delito.

Según el relato de la mujer, este sujeto formaba parte del círculo de confianza que rodeaba las actividades del establecimiento. Su función principal habría sido la de asistir a individuos que no podían acudir a centros de salud formales debido a sus actividades ilícitas.
Carla aseguró en declaraciones públicas que el paradero de este hombre es desconocido desde que se produjo el femicidio de la adolescente. Esta acción repentina es interpretada por la testigo como una señal de posible encubrimiento ante la magnitud que tomó la causa judicial en la provincia.

La mujer mencionó a un “supuesto médico que desapareció tras el crimen y que habría atendido de manera clandestina a personas vinculadas con actividades delictivas”. Esta pieza del rompecabezas buscaría explicar cómo se manejaban las urgencias dentro de una red que presuntamente involucra narcotráfico y trata.
La testigo vinculó este accionar con una estructura mucho más amplia que excede lo comercial. En sus denuncias, detalló que el local funcionaba con una estricta organización para el ingreso de determinados clientes, incluyendo figuras influyentes del sector político y judicial.

Dentro de este esquema, el “médico clandestino” habría cumplido un rol fundamental en la logística de la organización. Sin embargo, su identidad y especialidad permanecen bajo reserva mientras se evalúa el impacto de estas declaraciones en el expediente principal.
El caso tomó un tinte aún más complejo cuando la mujer sugirió que existieron maniobras para “limpiar” la imagen de la madre de la víctima. Según su versión, hubo intervenciones para ocultar que Melisa Heredia tenía sustancias en sangre.
“Todo está arreglado, porque a ella la tuvieron internada para sacarle toda la droga que tenía en sangre”, disparó Carla. Esta acusación puso el foco, nuevamente, en la familia materna de la menor.
A pesar de la gravedad de estos dichos, la Justicia de Córdoba mantiene a Claudio Barrelier como el eje central de la responsabilidad penal. El pedido de la testigo es que se amplíe la búsqueda hacia quienes facilitaron la infraestructura para que el crimen ocurriera.

Hasta el momento, todas las afirmaciones realizadas por la extrabajadora corresponden a su testimonio público. Estos datos no forman parte de los hechos acreditados por la Justicia, que continúa investigando el femicidio de Agostina Vega.