“Todo está arreglado”: la dura acusación que sacude el caso Agostina Vega
Carla, exempleada de Wachitas Bar, lanzó explosivas declaraciones sobre el femicidio de la adolescente en Córdoba, asegurando una oscura trama sobre de la muerte


La investigación por el femicidio de Agostina Vega en Córdoba sumó un nuevo y polémico capítulo con la difusión de un video protagonizado por Carla, una extrabajadora del local Wachitas Bar. En su descargo, la testigo cuestionó duramente el rumbo de la causa judicial y planteó una hipótesis que vincula directamente el asesinato con el narcotráfico y la trata de personas.

Según el relato de la mujer, el móvil del crimen no sería un hecho aislado de violencia de género, sino una represalia vinculada a una presunta deuda por estupefacientes. Esta versión plantea un escenario de conflicto previo que, hasta el momento, no forma parte de las líneas oficiales que sigue la Justicia.
Carla dirigió sus palabras más fuertes hacia Melisa Heredia, la madre de la víctima, a quien acusó de conocer el trasfondo de lo sucedido. “A tu hija la mataron por cosas que vos te quedaste y es droga; estoy totalmente segura”, afirmó de forma tajante durante su declaración pública.

La testigo sostiene que existió un intento deliberado por ocultar el supuesto consumo de sustancias de la joven asesinada para no entorpecer la actual línea investigativa. "Todo está arreglado, porque a ella la tuvieron internada para sacarle toda la droga que tenía en sangre", disparó la mujer en su video.
Otro de los ejes de la denuncia apunta contra Claudio Barrelier, el principal acusado del crimen, quien según Carla, él mantenía influencia mediante el suministro de sustancias. La mujer aseguró que el hombre utilizaba drogas para captar y controlar a mujeres jóvenes que trabajaban en el establecimiento nocturno.
“Barrelier compraba a las mujeres, ¿con qué? Para mí, por droga”, sostuvo, agregando que en el bar existía una organización estricta para el ingreso de clientes específicos. Mencionó específicamente a Soledad Andreani como la encargada de organizar encuentros y presionar a las trabajadoras para mantener vínculos con clientes influyentes.

La declaración también criticó a sectores del poder, describiendo que al local asistían figuras de relevancia que recibían tratos preferenciales por parte de la organización. “Había que hacer y deshacerle al viejo conocido... juez, político, empresario”, relató Carla sobre quienes frecuentaban presuntamente el lugar.

La mujer confesó que siente miedo por su integridad física luego de haber presenciado supuestos intercambios ilegales dentro del establecimiento antes del trágico desenlace. “Si yo contaba algo de lo que había visto, me iba a mandar a matar”, sentenció al referirse a las amenazas recibidas tras el crimen.
A pesar de la gravedad de estos dichos, la Justicia de Córdoba continúa enfocada en las pruebas recolectadas, manteniendo a Barrelier como el eje central de la responsabilidad penal. Las autoridades aún no han incorporado formalmente estas denuncias sobre una supuesta organización narcocriminal de origen peruano a la causa principal.

Hasta el momento, todas las afirmaciones realizadas por Carla corresponden a su testimonio público y no forman parte de hechos acreditados por la Justicia, que continúa investigando el crimen de Vega.