La llamada de 38 minutos que podría cambiar una de las acusaciones del caso Agostina Vega
Tras cuatro horas de declaración indagatoria, la defensa de Osvaldo Fassetta rompió el silencio sobre la comunicación clave con el principal sospechoso.


La investigación por el femicidio de Agostina Vega entró en una fase de definiciones críticas tras las recientes declaraciones indagatorias en los tribunales de Córdoba. Mientras la fiscalía intenta reconstruir las horas finales de la adolescente, el testimonio de Osvaldo Fassetta, imputado por encubrimiento agravado, se convirtió en el nuevo epicentro del debate judicial.

Durante una extensa jornada de cuatro horas, Fassetta respondió preguntas sin "titubear", buscando desmontar la sospecha principal: una misteriosa comunicación telefónica de casi 40 minutos con Claudio Barrelier, el principal sospechoso del crimen.
La estrategia de la defensa, liderada por Eduardo Allende, se centra en una línea de tiempo que busca despegar a Fassetta de la escena del crimen. Según el letrado, su cliente estuvo atendiendo un kiosco hasta las 5.30 de la madrugada del domingo, hecho que aseguran está acreditado.
La sospecha de la fiscalía recae sobre una llamada de 38 minutos entre Fassetta y Barrelier ocurrida esa misma mañana. La defensa sostiene que Fassetta ofició de "puente" debido a que la madre de Agostina y Barrelier se habían bloqueado mutuamente en WhatsApp tras una discusión.

"Oficia Fassetta de intermediario en una comunicación entre Barrelier y la mamá de Agostina, por eso la comunicación se hace tan larga", explicó Allende a A24.
Uno de los puntos más oscuros del caso fue la versión de un supuesto "auto rojo" que habría secuestrado a Agostina. De acuerdo a las fuentes, Barrelier utilizó un trauma previo de la joven para instalar una pista falsa que todo el entorno creyó inicialmente.
Sin embargo, el relato comenzó a resquebrajarse el domingo por la tarde. El testimonio de un chofer de Uber llamado Ariel fue el detonante: al describir a la persona que había recibido a Agostina en la vivienda, Fassetta habría sido quien alertó a la madre. "Por la ubicación de las calles y la descripción, es Barrelier al que están describiendo", habría señalado el imputado en aquel momento, instando a la mujer a ampliar la denuncia.

A pesar de estos descargos, Fassetta continúa detenido bajo la figura de encubrimiento agravado. Para su abogado, la persistencia de la acusación responde a una presión política externa más que a pruebas sólidas. La defensa sostiene que, ante la demora de 80 horas en activar la Alerta Sofía, la justicia cordobesa busca mostrar resultados rápidos.
"Tienen que hacer un efecto purga. Lo metemos en cana a Fassetta y ya está", disparó Allende, sugiriendo que su cliente es utilizado para calmar el malestar social. Mientras tanto, la atención también se desplaza hacia Marianela, otra residente de la casa, cuya detención se produjo bajo la premisa de que es imposible que no hubiera escuchado nada debido a la acústica y dimensiones del lugar. El caso, lejos de cerrarse, sigue sumando interrogantes sobre quiénes supieron la verdad y prefirieron callar.