Echaron a casi 500 policías en Córdoba: cuáles fueron los motivos
El organismo encargado del control disciplinario de las fuerzas de seguridad ya dispuso cientos de destituciones y cesantías desde su creación.


El funcionamiento de la Policía de Córdoba volvió a quedar bajo la lupa a partir del balance del organismo encargado de investigar y sancionar las inconductas dentro de las fuerzas de seguridad. Desde su puesta en marcha hace cuatro años, 484 policías fueron expulsados de la fuerza mediante cesantías o destituciones.

El dato forma parte del balance del Organismo de Control Disciplinario de las Fuerzas de Seguridad Pública y Ciudadana, creado a partir de la necesidad de reforzar los mecanismos de control interno y acelerar las investigaciones sobre los efectivos involucrados en hechos de gravedad.
Pero las expulsiones no son el único dato que surge del informe. Actualmente, 700 policías permanecen sancionados, suspendidos o en situación pasiva, mientras avanzan sus respectivos expedientes administrativos.
Desde diciembre de 2021, cuando comenzó a funcionar el nuevo esquema de control disciplinario, 484 efectivos fueron echados de la Policía de Córdoba.
El organismo fue creado en 2022, luego del crimen de Valentino Blas Correas y el posterior encubrimiento policial, un caso que generó fuertes cuestionamientos sobre los mecanismos internos de control de la fuerza.

Entre las funciones del organismo se encuentra determinar la gravedad de las faltas cometidas por los agentes y establecer las sanciones correspondientes.
Durante 2026, el organismo ya dictó 92 medidas disciplinarias. La corrupción aparece como la principal causa, con 29 casos. Le siguen el mal desempeño de las funciones, con 27 expedientes, y los hechos vinculados con violencia familiar y de género, que suman 19. El resto de las actuaciones corresponde a situaciones de violencia institucional, inconductas cometidas fuera de servicio y conflictos laborales.
Los motivos de las sanciones muestran que no se trata de una única problemática dentro de la fuerza. La corrupción concentra la mayor cantidad de resoluciones durante este año. En segundo lugar aparece el incumplimiento o mal desempeño de las funciones asignadas a los efectivos. También tienen un peso significativo los casos de violencia familiar y de género protagonizados por integrantes de la Policía.
A estos expedientes se agregan investigaciones por violencia institucional, inconductas fuera del ámbito laboral y otros conflictos vinculados con el comportamiento de los agentes.
Además de los 484 efectivos que ya fueron expulsados, actualmente hay 700 policías alcanzados por distintas medidas disciplinarias. Según el detalle informado por el organismo, entre ellos hay:
Mientras dura la suspensión, los agentes deben entregar su arma reglamentaria y tienen prohibido realizar servicios adicionales.
Las sanciones también tienen consecuencias diferentes para los policías. El comisario general René Villegas explicó que la cesantía no implica una prohibición permanente para desempeñarse en otras áreas de la administración pública. La destitución, en cambio, supone una inhabilitación definitiva.

La pérdida del estado policial también tiene consecuencias sobre el régimen previsional. Los agentes expulsados dejan de acceder al sistema especial de jubilación de la fuerza y deben incorporarse al régimen previsional general.
De esta manera, ya no pueden acceder al retiro policial bajo las condiciones vinculadas con los años de servicio y deben continuar realizando aportes hasta alcanzar la edad jubilatoria correspondiente.
El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, defendió el funcionamiento del sistema disciplinario y aseguró que los efectivos que cometen delitos o faltas graves no cuentan con protección institucional.
“Quienes rompen el orden desde adentro son sancionados sin excepciones. Acá no se tapa nada, no se esconde nada y mucho menos se encubre nada”, sostuvo.

En ese sentido, el funcionario marcó una diferencia entre los policías que cumplen con sus funciones y quienes utilizan el uniforme para cometer delitos.
“No hay policías buenos y policías malos, hay policías. Los otros son delincuentes que se visten de policías, y a esos los detectamos y los entregamos a la Justicia”.
El balance expone así una de las principales discusiones sobre la seguridad provincial: cómo controlar a quienes integran la propia fuerza y qué ocurre cuando un efectivo cruza los límites de su función. Con 484 expulsiones desde la creación del nuevo organismo y cientos de expedientes todavía abiertos, el control disciplinario se convirtió en una pieza central de la política de seguridad de Córdoba.