El kiosquero de Córdoba que baleó a un ladrón en la ciudad de Alta Gracia, Nicolás Aakeson, confirmó una drástica decisión que tomó producto del grave hecho de inseguridad.

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Se trata del cierre definitivo de su comercio luego de una serie de dificultades insostenibles. El hombre se defendió de un asalto el 23 de marzo y, ahora, enfrenta deudas por 60 millones de pesos y un grave cuadro familiar.
A través de un video difundido en redes sociales, se puede observar al emprendedor frente a las góndolas vacías de su local. “La verdad tuvimos que cerrar el negocio, como ustedes pueden ver, no fue fácil”, expresó conmovido en las imágenes.

Una crisis económica y personal terminal
La situación de Aakeson se tornó crítica en lo financiero en lo laboral y personal. Según relató a AG Noticias, perdió su empleo principal en relación de dependencia en una empresa de Córdoba mientras se encontraba bajo licencia médica.
DRÁSTICA MEDIDA 🔴
— Vía País (@ViaBsAscomar) July 10, 2026
El kiosquero que le disparó a un ladrón en Alta Gracia reveló las secuelas que le dejó el episodio de inseguridad. pic.twitter.com/PDlgnPaPGv
Esta pérdida de empleo lo dejó sin cobertura de obra social en un momento delicado: a su esposa le detectaron un tumor. El núcleo familiar, integrado por tres hijos de 10, 5 y 2 años, quedó en una situación de extrema vulnerabilidad.
“Estoy fundido, me daba miedo trabajar y se me empezaron a juntar deudas”, reconoció el damnificado. La clausura del quiosco también significó que tres empleados perdieran su fuente de ingresos habitual.
El recuerdo del violento asalto
El hecho que desencadenó esta crisis ocurrió en la madrugada del 23 de marzo en el kiosco ubicado en Sarmiento y Vélez Sarsfield. Un delincuente de 28 años ingresó al comercio armado con un arma blanca y amenazó a Nicolás y a su pareja.

Luego de recibir un “puntazo” por parte del asaltante, el comerciante utilizó su arma Bersa 380 reglamentaria para efectuar un único disparo. El proyectil impactó en el rostro del ladrón, quien intentó huir antes de ser detenido en un hospital.
“Era él o yo, tengo tres hijos esperándome en mi casa”, había declarado Nicolás días después del incidente. En aquel momento, la Justicia no lo imputó, considerándolo testigo y damnificado en el proceso judicial.
Impacto psicológico y falta de apoyo
Más allá de lo económico, el asalto dejó secuelas profundas en la salud mental de Aakeson. El comerciante manifestó sufrir ataques de pánico, ansiedad y depresión, lo que redujo su capacidad para atender el negocio.
En su mensaje de despedida, Nicolás lanzó una dura crítica por la falta de asistencia estatal tras el episodio delictivo. “Al ladrón le pagaron la prótesis y acá no se acercó nadie”, sentenció al comparar el apoyo recibido por las partes.

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Pese al cierre, el comerciante agradeció el apoyo desinteresado de los vecinos de Alta Gracia. “Un emprendedor no deja de serlo por cerrar un negocio, siempre y cuando uno se levante todos los días a seguir laburando”, concluyó.
