La terrible sospecha detrás del crimen de Cristina en Córdoba
Los investigadores del caso de María Cristina Trejo en el barrio Ameghino Sur tienen una sospecha firme sobre el fallecimiento de la mujer de 84 años.


La comunidad de barrio Ameghino Sur, en el suroeste de la ciudad de Córdoba, atraviesa días de profundo dolor y desconcierto. María Cristina Trejo, una mujer de 84 años descrita como "totalmente amigable", fue encontrada asesinada en su casa de la calle Uritorco al 3600.

La principal hipótesis que maneja la Justicia de la provincia es terrible: el atacante habría sido alguien que conocía la rutina de la víctima o que abusó de su histórica vocación solidaria para ingresar a la propiedad sin necesidad de forzar ninguna abertura.
Cristina era una figura central en la zona por su compromiso social. Según relataron vecinos y fuentes de la investigación, la mujer dedicaba gran parte de su tiempo y recursos personales a asistir a los sectores más desprotegidos.

“Solía darle de comer a personas indigentes”, señalaron voceros vinculados a la causa sobre el perfil de la víctima. Esta característica de su personalidad es una de las pistas que la División Homicidios sigue de cerca para identificar al agresor.
Leandro, un vecino que mantenía una relación cercana con ella, la recordó con afecto: “Nos ayudábamos, nos queríamos. Ella estaba en contacto con nosotros”. Esa misma confianza es la que, se sospecha, habría sido vulnerada por el criminal.
El escenario que encontraron los peritos en la vivienda de calle Uritorco refuerza la teoría de un atacante conocido. La casa no presentaba el desorden típico de un asalto convencional ni señales de ingresos violentos en puertas o ventanas.

“Al no haber aberturas violadas, se cree que alguien vulneró la confianza de la mujer”, explicaron fuentes cercanas a la investigación, en diálogo con El Doce. La hipótesis sugiere que Cristina pudo haber permitido el ingreso voluntariamente antes de ser atacada.
Incluso, los investigadores creen que el intento de provocar un incendio dejando las hornallas abiertas tuvo un objetivo claro: eliminar pruebas si la víctima había reconocido a sus agresores.
El crimen habría ocurrido entre la noche del jueves y la madrugada del viernes. Para ganar tiempo, el asesino utilizó el celular de Cristina, hoy desaparecido, para responder mensajes de familiares y vecinos que empezaban a notar su ausencia.
Sin embargo, el delincuente cometió un error que alertó a todos. Cristina siempre se comunicaba por audios de voz y nunca por escrito. Al recibir respuestas de texto que decían “no me llamen”, la sospecha se volvió inevitable.
Finalmente, luego de forzar el ingreso ante el fuerte olor a gas, la Policía halló a Cristina sin vida debajo de su cama, con golpes severos en la nuca y el rostro.
La causa se encuentra bajo la órbita de la Fiscalía del Distrito 2, Turno 3, a cargo de Luis Micheli. Por el momento, no hay personas detenidas ni imputadas por el asesinato, mientras se analizan cámaras de seguridad y testimonios del entorno.

La Justicia aguarda los resultados finales de la autopsia para confirmar la mecánica de la muerte y avanzar en la geolocalización del dispositivo móvil robado, pieza clave para esclarecer este crimen que enluta a Córdoba.