Quién es el cordobés que está en el "corredor de la muerte" de Estados Unidos
Su primera sentencia fue anulada por la Corte Suprema de Estados Unidos luego de que se utilizara la condición racial como argumento para determinar su “peligrosidad”.


La historia de Víctor Hugo Saldaño atraviesa casi tres décadas de encierro, una condena a muerte cuestionada por discriminación racial y un profundo deterioro de su salud mental. El cordobés permanece en el corredor de la muerte de Texas desde 1996, después de haber sido condenado por el asesinato de un hombre durante un robo ocurrido en 1995.

Su caso llegó hasta la Corte Suprema de Estados Unidos, que en 2000 anuló la primera condena al considerar inconstitucional el uso de la raza como factor para establecer su peligrosidad futura. Sin embargo, tras un nuevo juicio, Saldaño volvió a ser condenado a muerte.
Actualmente, su defensa busca impedir que la pena sea ejecutada y sostiene que el prolongado aislamiento y el deterioro cognitivo que sufrió durante sus años de prisión deben ser considerados por la Justicia.
El 25 de noviembre de 1995, durante el feriado de Acción de Gracias, Saldaño y su cómplice, el mexicano Jorge Chávez, secuestraron a Paul Ray King en el estacionamiento de un supermercado de Plano, Texas.
Según la investigación, ambos hombres obligaron a la víctima a subir a su vehículo con la intención de robarle dinero y pertenencias. Luego lo trasladaron hasta una zona boscosa, donde King fue asesinado de cinco disparos.

Los investigadores determinaron que le habían robado 50 dólares y un reloj de plástico. Horas después, Saldaño y Chávez fueron detenidos. El cordobés llevaba consigo el reloj de la víctima y el arma utilizada en el crimen.
Durante el interrogatorio, Saldaño renunció a su derecho a contar con un abogado y confesó su participación en el asesinato. Mientras Chávez recibió una condena a prisión perpetua, Saldaño fue sentenciado a muerte.
El caso adquirió una dimensión internacional durante el primer juicio. Uno de los elementos utilizados por la acusación para argumentar que Saldaño representaba un peligro para la sociedad fue su condición de hispano.
El psicólogo Walter Quijano sostuvo ante el jurado que la raza del acusado podía ser considerada un factor asociado con una mayor peligrosidad futura. El argumento fue incorporado al proceso y contribuyó a la condena capital.

La defensa apeló la sentencia y el caso llegó a la Corte Suprema de Estados Unidos, que en 2000 anuló la condena al considerar inconstitucional la utilización de la raza como elemento para determinar la peligrosidad de una persona.
El caso de Saldaño se convirtió así en un antecedente emblemático en Texas. La posterior prohibición de utilizar la raza como factor para establecer la peligrosidad futura del acusado fue conocida informalmente como la “Ley Saldaño”.
La anulación de la primera sentencia no significó el final del proceso. Saldaño volvió a ser juzgado en 2004 y recibió nuevamente la pena capital. En esta oportunidad, la fiscalía ya no pudo utilizar su origen étnico como argumento. La nueva condena se apoyó en otros elementos relacionados con su comportamiento y peligrosidad.
Desde entonces, el cordobés permanece en el corredor de la muerte de Texas, mientras su defensa presenta diferentes recursos para evitar la ejecución.
Uno de los principales argumentos actuales de sus abogados está relacionado con el deterioro de su salud mental después de décadas de aislamiento.
Saldaño pasó gran parte de este período recluido durante aproximadamente 23 horas diarias, en condiciones de aislamiento extremo. Su defensa sostiene que ese régimen provocó un profundo deterioro psicológico y cognitivo, acompañado por episodios psicóticos e intentos de suicidio.

Los abogados también argumentan que su estado mental actual debe ser considerado antes de cualquier eventual ejecución y cuestionan la constitucionalidad de aplicar la pena capital a una persona que presenta un deterioro psíquico severo.
Desde Argentina, su madre, Lidia Guerrero, lleva años reclamando por la situación de su hijo y acompañando las distintas estrategias judiciales para evitar que sea ejecutado.
Por el momento, Saldaño no tiene una fecha de ejecución establecida, debido a que su defensa continúa recurriendo ante distintas instancias judiciales.