¿Cómplice? La sospechosa maniobra del segundo detenido por el femicidio de Agostina Vega
Osvaldo Fassetta, el segundo aprehendido por el crimen de la adolescente de 14 años es investigado por sembrar pistas falsas mientras buscaban a la menor.


La investigación por el femicidio de Agostina Vega en Córdoba sumó un segundo detenido y una pregunta central: ¿cuál fue el verdadero rol de Osvaldo Fassetta durante las horas en que la adolescente era buscada desesperadamente?.

Mientras la defensa asegura que fue un "colaborador" que acompañó a la familia, la Justicia sospecha de una fría maniobra de distracción para encubrir el crimen.

Fassetta, quien se encuentra alojado en la cárcel de Bouwer, mantenía un vínculo con el principal sospechoso, Claudio Barrelier. Ambos se conocieron hace 10 meses en la tribuna de Instituto. Hacía solo 25 días que se había mudado “de favor” a la casa de calle Del Campillo, donde se habría cometido el asesinato.
Durante el domingo de la desaparición, Fassetta no se ocultó. Por el contrario, se mantuvo cerca de Melissa, la madre de Agostina. Según consta en la causa, el hombre la acompañó a la Unidad Judicial 13 para realizar la denuncia y participó activamente de los rastrillajes en plazas y barrios.

Sin embargo, para el fiscal Raúl Garzón, esta actitud pudo ser una pantalla. La fiscalía investiga si Fassetta utilizó su cercanía con la familia para “sembrar falsos indicios” y desviar la atención de lo que realmente sucedía en la vivienda de barrio Cófico.
"Él aportaba ideas de dónde se le podía ocurrir que estaba la nena", explicó su abogado defensor, Eduardo Medina Allende, intentando validar la buena fe de su cliente. Para los investigadores, en cambio, esa "colaboración" habría sido clave para ganar tiempo a favor de Barrelier.
Las comunicaciones telefónicas que recibió la madre de Agostina antes del hallazgo del cuerpo es otro punto fundamental en la pesquisa. Desde un número desconocido, un hombre le aseguraba: “Quedate tranquila, te la tenemos dormidita”.
La abuela de la víctima, Elizabeth, afirmó que la madre de Agostina reconoció la voz de Fassetta en esos llamados. Por su parte, la defensa sostiene una postura tajante: “Mi cliente me refirió que nunca jamás le mandó ni un audio ni habló ni dijo nada parecido”, señaló Medina Allende, en diálogo con La Voz.

Para sustentar su inocencia, Fassetta entregó voluntariamente su teléfono celular y sus claves a los peritos policiales. La defensa insistió en que el detenido no tiene antecedentes penales y que su vida se repartía entre "changas" y un trabajo estable.
El acusado afirma que la noche del crimen estuvo trabajando en un kiosco de la calle Alem, a unas 25 cuadras del domicilio del horror. Sostiene que existen grabaciones de una panadería vecina que lo sitúan en su lugar de trabajo hasta las 5 o 6 de ese domingo.
Otro dato llamativo que aporta la defensa es que el lunes al mediodía, Fassetta guió a nueve policías a la casa de calle Del Campillo para una inspección. "Él abre la puerta, entra con los policías y recorren toda la casa", relató el abogado, cuestionando por qué no se detectó nada en ese momento si el cuerpo aún estaba allí.

Fassetta permanece imputado por encubrimiento agravado. La Justicia ahora debe determinar si su presencia junto a la madre de Agostina fue un acto de solidaridad de un vecino o la pieza final de un plan para ocultar un femicidio que estremece a Córdoba.