Carlos Beltrán, el joven que fue rescatado de un departamento en llamas en Villa María luego de un secuestro, recibió el alta médica del Hospital Regional Pasteur. En medio de su recuperación en el hogar, su madre, Mónica Gallardo, brindó un testimonio desgarrador sobre el ensañamiento de los violentos.

Córdoba: creían que había sido un incendio, pero descubrieron algo mucho peor
El hecho que conmociona a la provincia de Córdoba ocurrió el pasado fin de semana en el barrio La Calera. Lo que inicialmente se reportó como un incendio estructural derivó en una compleja investigación por secuestro y torturas que ya cuenta con cuatro personas detenidas por orden de la fiscal Juliana Companys.

El detonante del horror: un teléfono
Según la reconstrucción de los hechos de su madre, el joven asistió a un cumpleaños el sábado por la noche donde se encontraba con personas conocidas. Al finalizar la reunión, fue invitado por un joven apodado "Tata" Tolaba a su domicilio ubicado en la calle Marcos Juárez al 500.
Fue en ese inmueble donde comenzó el calvario por un motivo económico. "De un momento a otro intentaron robarle el celular, pero él se negó. Empezaron a amenazarlo y decirle que le iban a vender la ropa", explicó Gallardo sobre el inicio de la agresión, en diálogo con El Doce.
"Le golpearon la cabeza con un taladro"
La resistencia de la víctima, quien posee una discapacidad motriz que limita la movilidad de su brazo derecho, habría desatado un nivel de violencia extremo por parte de la patota. Según su madre, los agresores lo desnudaron completamente antes de iniciar las torturas físicas.

"Le sacaron la ropa y dice que le golpearon la cabeza con un taladro y ahí empieza la tortura", relató Mónica en una entrevista reciente, detallando el sadismo del ataque. Carlos fue encontrado posteriormente en un "charco de sangre" y con múltiples heridas cortantes en su rostro y extremidades.
Un milagro y el drama psicológico
El aviso de una pareja de vecinos fue clave para el rescate. Los testigos alertaron al padre de Carlos asegurando que lo que habían visto dentro de la vivienda era "algo inhumano". Gracias a esa intervención, la familia pudo retirar al joven antes de que el fuego consumiera la propiedad.

A pesar de la gravedad de las lesiones, Carlos abandonó el hospital este martes 30 de junio. "Carlos no está bien psicológicamente, pero sí fuera de peligro. Es un milagro que esté vivo", expresó su madre con alivio, aunque advirtió que el joven presenta dificultades para recordar tramos del ataque.
Situación judicial y detenidos
Por el caso permanecen detenidas al menos ocho personas. La Policía informó de dos hombres de 21 y otros dos de 26 y 36 años, imputados por lesiones graves y privación ilegítima de la libertad calificada. A ellos se suma el arresto de Magalí Beltrán, hermana de la víctima, investigada por incidentes y el incendio de la vivienda donde ocurrió el hecho; y otras tres personas, según informó El Doce.

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La Policía de Córdoba secuestró cuatro teléfonos celulares que serán peritados para determinar si existen registros fílmicos de las torturas, tal como denunció la familia. Mientras tanto, el celular de Carlos, el objeto que desencadenó la tragedia, todavía no ha sido localizado.
