¿Chau al postre Shimy?: cerró una histórica empresa láctea en Córdoba
La firma dejó sin empleo a 400 trabajadores, de los cuales más la mitad eran de Córdoba.


El panorama industrial de Córdoba enfrenta un nuevo y duro golpe. La empresa Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (Arsa), encargada de producir productos lácteos bajo licencias de gran renombre, cerró definitivamente sus puertas por decisión de la Justicia comercial.

La medida no solo representa la desaparición de un actor central en la cadena de valor láctea, sino que también desencadena una crisis social. Casi 400 trabajadores han perdido sus puestos de trabajo en todo el país.
Durante años, Arsa fue el motor detrás de productos que formaron parte del desayuno y la merienda de millones de argentinos. La firma operaba bajo licencia de SanCor, elaborando yogures, postres y gelatinas de marcas emblemáticas como Yogs, Shimmy, Sancorito, Vida y Primeros Sabores.

La planta de Monte Cristo es uno de los epicentros de esta tragedia laboral, con cerca de 250 familias afectadas directamente. En paralelo, otros 180 empleados de la planta ubicada en Arenaza, provincia de Buenos Aires, también quedaron sin sustento tras el cierre de las instalaciones.
Aunque el cierre definitivo ocurrió en febrero de 2026, los problemas financieros de Arsa no son nuevos. El deterioro de la compañía comenzó a profundizarse hacia el año 2023, cuando la acumulación de deudas con proveedores, transportistas y el incumplimiento en el pago de salarios obligó a paralizar la producción en reiteradas oportunidades.
Detrás de las cifras de desempleo se esconden historias de lucha. César, un extrabajador de la planta de Córdoba, relató a Canal 10 la cruda realidad que enfrentan hoy los operarios: tras la quiebra, se vio obligado a recurrir al trabajo informal para subsistir, mientras la empresa aún le adeuda parte de su sueldo, una situación que se repite en cientos de sus compañeros.

El cierre de Arsa no solo afecta a los empleados directos, sino que genera un efecto dominó en la economía regional de Monte Cristo. La fábrica era una de las principales fuentes de ingresos para la zona, y su desaparición golpea directamente al comercio local y a todo el entramado productivo vinculado a la industria láctea.