Abusos, manipulación y muerte: quién es el falso gurú de Córdoba que fue condenado
Fernando José Soria fue hallado culpable de liderar una falsa secta en Alta Gracia.


La Justicia de Córdoba condenó este miércoles a Fernando José Soria a prisión perpetua, luego de que un jurado popular lo encontrara culpable de múltiples delitos cometidos contra personas que integraban su entorno espiritual. El hombre, que se presentaba como un maestro de sanación y crecimiento personal, fue hallado responsable de abusos sexuales agravados, privación ilegítima de la libertad, lesiones calificadas por violencia de género y tenencia ilegal de armas.

El caso se convirtió en uno de los más impactantes de los últimos años en la provincia, ya que expuso un entramado de manipulación psicológica y sometimiento que se extendió durante años en la ciudad de Alta Gracia.
Uno de los elementos que resultó determinante para la condena fue la figura de abuso sexual seguido de muerte, vinculada al suicidio de una de las víctimas durante el proceso judicial.
Fernando José Soria se presentaba ante sus seguidores como un guía espiritual capaz de ofrecer respuestas a problemas emocionales, conflictos personales y crisis existenciales. Bajo esa imagen pública, había creado una estructura que funcionaba como una comunidad espiritual en torno a la llamada “Escuela de la Divina Sabiduría”.

Según se acreditó durante el juicio, esa organización operaba como un espacio de captación de personas que atravesaban situaciones de vulnerabilidad emocional. A través de discursos sobre sanación interior y crecimiento espiritual, el líder lograba construir un vínculo de confianza que luego derivaba en un control cada vez más profundo sobre sus seguidores.
La investigación determinó que el objetivo final de ese sistema no era la asistencia espiritual, sino la consolidación de un esquema de sometimiento que incluía manipulación psicológica, abusos sexuales y exigencias económicas.
Según la causa judicial, el dirigente espiritual aplicaba un mecanismo progresivo de aislamiento, alentando a los seguidores a distanciarse de familiares y amigos que cuestionaban su autoridad.
A medida que avanzaba ese proceso, el control ejercido sobre las víctimas se volvía más intenso. La fiscalía sostuvo que el acusado imponía normas estrictas dentro del grupo y utilizaba su posición de líder para exigir obediencia absoluta.

Además del dominio psicológico, el sistema incluía presiones económicas. Varias personas declararon que llegaron a desprenderse de bienes personales o a asumir deudas para financiar las actividades impulsadas por el grupo en su base de Alta Gracia.
La investigación también acreditó situaciones de abusos sexuales cometidos contra integrantes de la organización, hechos que formaron parte central del proceso judicial.
El caso empezó a salir a la luz a partir de la denuncia presentada por una familia que advirtió cambios preocupantes en la conducta de una persona cercana vinculada al grupo.
Esa primera presentación permitió a los investigadores iniciar un seguimiento que derivó en la detección de un esquema mucho más amplio de manipulación y abusos. Con el avance de la causa comenzaron a aparecer nuevos testimonios que confirmaron el funcionamiento del sistema de sometimiento.

A partir de las pruebas reunidas, la Justicia ordenó la detención de Soria en 2023, momento desde el cual permaneció alojado en la cárcel de Bouwer mientras se desarrollaba la investigación.
Tras el juicio realizado con jurado popular, el tribunal resolvió condenar a Fernando José Soria a prisión perpetua, la pena máxima prevista en el Código Penal.