La grata aparición en el semestre para la Gloria. Los sacrificios para ganarse un lugar y la anécdota de los botines prestados en el debut.


Con apenas 19 años, Mateo Bajamich fue la grata aparición en un pobre semestre de Instituto. El delantero se ganó un lugar entre los titulares y en el último partido del torneo convirtió su primer gol con la Albirroja. 

Nacido en la localidad de Morrison y proveniente del club Unión, llegó hace un par de meses a Instituto, a puro sacrificio. 

“Vivo en la pensión y me tocó debutar en un partido en el que no tenía no los botines, me los tuvieron que prestar”, recordó el delantero.

Sus goles en la Quinta y en la Primera Local lo llevaron al plantel superior, para ser compinche de Mateo Klimowicz, que lo apodó el Gordo.

Hizo su presentación ante Racing de Nueva Italia en el Kempes en 2018, y debutó oficialmente ante Nueva Chicago el 23 de febrero de de este año. Cobraba sólo una beca y firmó su primer contrato.

En el calentamiento de aquel partido se lesionó Facundo Affranchino, ingresó Leandro Vella y Bajamich fue sumado de apuro al banco de suplentes.

“Había ido a ver el partido. En la entrada en calor se lesiona Facundo y entonces me dijeron que me cambie, que iba al banco. No tenía ni mis botines. Me prestaron unos ahí en el vestuario y así fue mi debut en el Monumental”, recordó.

Es otro producto de La Agustina, que siempre le da alegrías a Instituto.





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