Los hinchas del Celeste aplaudieron al equipo luego del empate contra Boca aunque siguen en zona de descenso directo. 


Como un canto de guerra, la reafirmación del hincha de Belgrano en el partido contra Boca fue el apoyar al equipo “en las buenas y en las malas, mucho más”. Y eso empezó a hacer la hinchada Pirata desde bien temprano en la previa del partido con Boca. Y lo confirmó cuando el estadio Julio César Villagra se llenó con las 30 mil personas que esperaban el resurgir del equipo.

Y los jugadores entendieron el mensaje. Y salieron a jugarle con todo al Xeneize plagado de figuras. Antes de los diez minutos, generó zozobra primero con Cuero y luego con Lértora.

Pero luego, Boca empezó a quitarle la pelota al Celeste y, a los 15, con un cabezazo de Lisandro López se puso en ventaja. El gol en contra golpeó duro a los jugadores pero no a los de la tribuna que redoblaron la apuesta del aliento.

A los 20, un rebote en Andrada que tomó Sequeira pudo ser el empate pero el santiagueño pateó apenas desviado. Y, dos minutos después, el arquero de Boca le sacó un cabezazo claro a Novillo. El equipo, adentro del campo del juego, parecía reaccionar. A los 25, Mendoza de cabeza, volvía a exigir al cuidapalos visitante.

A pesar de la desventaja, el equipo tenía resto anímico. Y desde las tribunas, especialmente de la popular de los Piratas, bajaba el “esta noche cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar”. Es que la importancia de los puntos se hace evidente en la situación en la que está Belgrano peleando por quedarse en la Superliga.

Pero las ganas empezaron a transformarse en nervios. Y los de afuera, si bien nunca dejaron de apoyar, comenzaron a contagiarse de los de adentro. La falta de fútbol del Celeste empezó a dar muestras de impaciencia hasta el final de la primera parte.

Como para tomar un respiro, en el entretiempo, sólo se oían las trompetas de los Piratas y algunos rumores generales. Y en las plateas, el momento de descanso, sirvió para recibir al equipo con los mismos aplausos con el que lo despidieron: con la misma esperanza de que Belgrano dé vueltas el partido.

El aliento y el apoyo se mantuvo. Pero, los de pantalón corto, tardaron en salir de la modorra. Recién a los 11 se levantó la tribuna después de una combinación que estuvo cerca de ser el empate.

Y el aguante de todo el partido, tuvo su fruto mayor con el empate de Lértora, a los 36 y las ganas de dar ese batacazo necesario aumentaron en la ansiedad de los hinchas y contagiaban a los jugadores que iban para adelante a buscar, sin mucho fútbol pero con mucho corazón, el triunfo tan deseado.

Y, sobre el final, el Celeste casi se queda sin nada luego de un tiro libre de Pavón que pegó en el travesaño. Hubiera sido injusto. Los hinchas premiaron con aplausos el esfuerzo de los jugadores y, aunque no alcance para salir del fondo de las dos tablas, se fueron contentos con la respuesta del equipo adentro de la cancha.






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