La Justicia determinó que obró en legítima defensa, ya que era víctima de violencia de género.


La Justicia dictó el sobreseimiento por legítima defensa de Jésica Salgado (28), la mujer que en la madrugada del 5 de junio pasado apuñaló en la pierna a su pareja, Raúl Tula (65), en una casa de barrio Cooperativa Sangre y Sol, en la ciudad de Córdoba.

Inicialmente la causa se caratuló como homicidio calificado por el vínculo, porque ellos eran pareja, pero a poco de transitar la investigación, ya con los resultados de la autopsia, se vislumbraba que Jésica tuvo intención de lesionar pero no de matar, por lo que se modificó la calificación a homicidio preterintencional.

El trágico suceso ocurrió en junio pasado. El hombre murió apuñalado después de un violento episodio con su pareja.

En la casa del hermano de Jésica, donde habían ido junto a sus hijas de 2 años una y 3 meses la otra, discutieron más de una vez. En la vereda, él le propinó golpes de puño y patadas en medio de insultos irreproducibles, según cronicó La Voz.

Luego entraron y se quedaron varias horas más. Cerca de las 4, Tula le dijo a Jésica que se irían, pero ella se negó. Le había advertido a su cuñada que temía por su vida: “Cuando lleguemos a casa, me va a matar”, le dijo.

Según la investigación, Tula agarró con fuerza a Jésica y la arrastró hasta la puerta. Fue ahí que agarró un cuchillo y se lo clavó en la pierna izquierda. Ella se descompensó unos segundos y luego salió corriendo de la casa. El murió desangrado, antes que llegara la ambulancia.

“Analizando el perfil de la imputada y de su entorno, quedó en evidencia un enorme sometimiento por parte del fallecido, una relación de extrema violencia” detalla la fiscal. 




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